De hocico estrecho, se considera que el magaterio tenía una larga lengua con la que podía arrancar las ramas vegetales que constituían su alimento, aunque por lo enorme de sus garras, algunos especialistas creen que podría haber sido carnívoro, valiéndose de estas para apuñalar a sus presas.

Sus grandes garras, sumado a su particular fisonomía y su tamaño descomunal, hacen del megaterio un animal misterioso que ha despertado especial interés en el mundo científico. Algunos especialistas sostienen que pudo haber sido enteramente pelado, como los elefantes y los rinocerontes, y no con pelo como sus descendientes actuales, los conocidos perezosos.

El trabajo de investigación lo desarrolló un equipo en el que participa Diego Brandoni, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) con sede en el Laboratorio de Paleontología de Vertebrados del Centro de Investigación Científica y de Transferencia Tecnológica a la Producción (CICYTTP), en la localidad de Diamante, provincia de Entre Ríos. El estudio fue publicado en la revista científica Journal of South American Earth Sciences.

Según explica Brandoni, resultó sumamente asombroso que el cráneo de megaterio hallado, en muy buen estado de conservación y perteneciente a un ejemplar juvenil, tenga una antigüedad cercana a los tres millones y medio de años, lo que cual lo sitúa en el Plioceno de nuestra Región Pampeana. Los fósiles de Megatherium son comunes en casi todo el territorio argentino pero esta es la primera vez que se encuentran restos tan antiguos, sólo comparables a los de un hallazgo realizado en Bolivia hace algunos años”.

El Megatherium, género extinto de mamíferos, fue descubierto por primera vez a fines del siglo XVIII. A partir de allí, hubo muchos hallazgos que permiten considerar que este enorme perezoso terrestre habitó América del Sur hasta hace unos 10.000 años, época en que la que quedó definitivamente extinguido, especialmente por la acción de los cazadores.

En el contexto de los conocimientos disponibles, según Brandoni, “este descubrimiento de un megaterio tan antiguo en las planicies pampeanas nos revela que la historia de estos enormes perezosos es poco conocida y, muy probablemente, sea mucho más compleja de lo que se cree. Este hallazgo abre otra perspectiva sobre los megaterios en nuestro suelo”.

Fuente: CONICET