Investigadores del Conicet que estuvieron en la Antártida durante la campaña 2016 hallaron un diente de un mamífero que habitó en esta tierra cuando estaba conectada al continente y su temperatura era más alta y apta para la vida de este animal que vivió aquí hace 50 millones de años. Se lo llamó “Notiolofos regueroi” y marca un nuevo capítulo en la historia del conocimiento de la fauna que caminó en el pasado por el continente antártico.

Los especialistas Javier Gelfo y Carolina Acosta, ambos investigadores del Conicet estuvieron en la Antártida en la Campaña 2016, allí descubrieron un diento de una “nueva especie, que pertenece al grupo de los Litopterna, es decir, al mismo grupo de la Macrauchenia patachonica que había sido descubierta por Darwin en 1834 y a la que hace poco le logramos extraer el ADN mitocondrial. El molar hallado fue lo suficientemente informativo como para estudiarlo”, comentaron los investigadores a la Agencia Agencia CTyS.

“Es muy interesante estudiar la historia biológica de la Antártida, porque, en la actualidad, es el único lugar del mundo donde no existen vertebrados terrestres”, afirmó Gelfo. Los únicos mamíferos que en la actualidad pueden vivir en el clima extremo antártico son las ballenas y los elefantes marinos, ambos se alimentos en el mar.

El descubrimiento que hicieron los investigadores argentinos muestra hasta qué punto la realidad de la fauna antártica era diferente hace 50 millones de años cuando existían conexiones al continente americano y a Australia. El hallazgo se produjo en la isla Marambio. El  Notiolofos regueroi podría haber pesado entre 25 y 50 kilos. “Le conocemos un pariente próximo, el Notiolofos arquinotiensis, descripto en el 2006 y que es de su misma antigüedad, pero que era mucho más grande, porque podía llegar a pesar hasta 500 kilos”, sostiene Acosta.

Estas especies vivieron en el era Eocena, “en aquel entonces, aun había contacto terrestre con la Patagonia y la temperatura en la Antártida era propicia para la existencia de animales terrestres”, sostiene Gelfo, pero esto no iba a durar mucho porque hace 30 millones de años el planeta tuvo un cambio climático en el límite del Eoceno y el Oligoceno, cuando se enfría la Antártida y comienzan a formarse los primeros témpanos de hielo.

Hoy hablamos de deterioro climático por subas de la temperatura y, en aquel momento, el deterioro se produjo por un enfriamiento muy marcado y la aparición paulatina de glaciares sobre el continente antártico. De continuar el calentamiento global, se modificaría la fisonomía de la Antártida, hoy cubierta de hielo, y surgirían espacios apropiados para la colonización de nuevos grupos”, profetizó Gelfo.

El nombre de la nueve especie es un homenaje al Dr. Marcelo Reguero, investigador del Instituto Antártico Argentino y director de las campañas paleontológicas a la Antártida. El descubrimiento de este animal significó también el hallazgo de una nueva localidad palentológica.  “Encontramos un nuevo sitio paleontológico en la Isla Marambio, llamado técnicamente IAA-2/16 por las siglas del Instituto Antártica Argentino, el número de la localidad y el año en que fue descubierta, 2016. Si bien ya había pasado gente antes que nosotros por ese sitio, nunca se había encontrado fósiles de mamíferos allí y por ese motivo es que es, ahora, pasó a ser una nueva localidad paleontológica”.