El descubrimiento permitió la reconstrucción casi completa de los cráneos y esqueletos de esta nueva especie bautizada Lavocatisaurus agrioensis que, según los especialistas, pertenece al grupo de los dinosaurios saurópodos, que son los cuadrúpedos herbívoros de cuello y cola larga.

José Ignacio Canudo, investigador de la Universidad de Zaragoza y al frente de la investigación, aseguró a la agencia CtyS de la UNLaM que también se encontraron partes del cuello, colas y dorso de estos ejemplares y detalló que “estimamos que el adulto medía 12 metros, en tanto que los juveniles rondaban entre los seis y siete metros”.

Pertenece al grupo de los dinosaurios saurópodos, entre los cuales existieron especies gigantescas que pesaban más de 70 toneladas y otras “enanas” que no superaban los 10 metros de longitud al alcanzar la adultez.

Este descubrimiento de un adulto y dos juveniles también significa el primer registro de un desplazamiento en grupo dentro de los dinosaurios rebaquisáuridos.

Previamente, en Nigeria, se había encontrado un cráneo bastante completo dentro del grupo de los rebaquisáuridos. “El cráneo del Lavocatisaurus es bastante distinto, más basal y con características más primitivas”, detalló Canudo a la Agencia CTyS-UNLaM.

Hasta el hallazgo del Lavocatisaurus, se creía que los rebaquisáuridos tenían dos facetas de desgaste en sus dientes, pero acá vemos claramente una sola faceta de desgaste que, de ninguna manera, es producto del roce de los dientes superiores con los inferiores, porque los dientes inferiores son muy chicos en relación a los superiores”, explicó el investigador de la Universidad de Zaragoza.

El equipo de investigadores que realizó el hallazgo publicado en la revista científica Acta Palaeontológica Polonica estuvo compuesto además de Canudo y Carballido por Alberto Garrido (MOZ – Neuquén) y Leonardo Salgado (UNRN-CONICET).