Ya se demostró que el glifosato no hace más que acumularse en los campos argentinos. También se demostró que altos niveles de glifosato y su degradación se acumulan en la cuenca del río Paraná, en los cursos medio y bajo de los afluentes tributarios, de acuerdo con la agricultura intensiva que se desarrolla en la región.

Ahora, en tres muestras de agua para el consumo humano obtenidas de diferentes localidades de la provincia de La Pampa, hallaron 2 microgramos por litro de este peligroso herbicida creado por la multinacional Monsanto, el veneno que la agricultura argentina utiliza de forma indiscriminada en una cantidad de 240 mil toneladas anuales.

Se trata de un monitoreo de aguas subterráneas realizado por La Unidad de Monitoreo Ambiental (UMA), conformada por la Subsecretaría de Ambiente y la Dirección de Agricultura, en respuesta a las denuncias publicadas en medios de comunicación sobre contaminación del agua en Vértiz y Dorila.

El director de Agricultura de La Pampa, Carlos Ferrero, explicó que “A nivel de pozo, en solo tres muestras se detectó que había residuos de glifosato, muy por debajo de lo que son los niveles admitidos por la Organización Mundial de la Salud. El nivel que proponen de la OMS es de 700 microgramos por litro y nosotros estábamos en 2 microgramos por litro. O sea, prácticamente nada”.

Los datos de los distintos análisis fueron presentados en el simposio de Malezas que se desarrolló la semana pasada en Santa Rosa, con lo cual no está de más recordar la conclusión obtenida en un estudio de científicos del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (Imbiv): Además de afectar la biodiversidad del bosque nativo, el propio glifosato
está generando su némesis: especies nativas resistentes al mismo herbicida.

Ferrero expresó que Las denuncias vienen por suposiciones. Los datos que tenemos nos corrobora que no existe contaminación de agroquímicos y fueron hechas por laboratorios reconocidos”.