El fósil, bautizado como “Niebla antiqua”, era un feroz predador que alcanzaba los 4 metros de longitud, y según dijo LACEV en un comunicado, una vez finalizada la investigación sus huesos podrán ser apreciados en el Museo Patagónico de Ciencias Naturales.

Este nuevo dinosaurio carnívoro hallado “permitiría comprender mejor la historia de los abelisáuridos, grupo de depredadores que dominaron los continentes australes”, detalla el comunicado emitido por el gobierno rionegrino, que destaca: “Este descubrimiento amplía el conocimiento de las faunas prehistóricas de la Patagonia e incrementan el patrimonio paleontológico de la provincia”.

Por su parte, el secretario de Estado de Cultura rionegrina, Ariel Avalos, indicó que el dinosaurio “estará en exhibición en el Museo Patagónico de Ciencias Naturales, una vez finalizada la investigación por parte de los paleontólogos”.

El nombre Niebla antiqua hace referencia a la niebla densa que cubría el paisaje durante la extracción del ejemplar y a la enorme antigüedad de los restos fósiles.

El esqueleto consta de parte del cráneo, cintura escapular, costillas y vértebras. Con todas estas piezas, los paleontólogos supieron que no solo se encontraban ante una especie desconocida, sino que, además, pertenecía a la familia de los abelisáuridos, un grupo de dinosaurios depredadores ampliamente distribuidos en el hemisferio sur.

A partir del estudio anatómico realizado, se sabe que tenía una longitud corporal de aproximadamente 4,5 metros y que su cabeza no poseía cuernos, como sus parientes de mayor tamaño, sino más bien una serie de pequeños tubérculos sobre sus órbitas.

Al igual que otros fósiles encontrados, el “Niebla” habría tenido brazos muy cortos y reducidos, cuyas funciones se desconocen. De hecho, es posible que apenas sobresalieran del cuerpo formando dos pequeños muñones.