“La autopsia reveló que en el cuerpo de la menor se encontraron rastros de un agrotóxico denominado ‘Furadan’, cuyo uso está prohibido en el país”, confirmó el fiscal de Instrucción de la ciudad correntina de Saladas, Osvaldo Ojeda, en referencia la niña de 12 años que murió el pasado 9 de septiembre tras comer una mandarina que encontró tirada en la puerta de una quinta, en la localidad de Mburucuyá, Corrientes.

Si bien el hecho se agrava porque dicho veneno se encuentra prohibido, el problema de base es el uso indiscriminado de agrotóxicos en nuestro país, ya que no es la primera vez que esto pasa: en los pueblos fumigados el daño a la salud que ocasionan estas sustancias es constante.

En el caso de esta nena, Rocío, quien pagó con su vida el precio del sistema de agroproducción actual, se dirigía junto a su primito de 11 años hacia la capilla Santa Librada de la primera sección paraje El Pago, y en el trayecto, en el portón de ingreso a la quinta encontraron una mandarina y la ingirieron. “Realizamos allanamientos en el predio donde supuestamente la nena encontró la mandarina, que pela e ingiere junto a su sobrino. Él vomita y queda resentido, pero la niña consumió una cantidad fatal”, detalló el fiscal.

El representante del Ministerio Público agregó que “de los testimonios se desprende la existencia de otra quinta donde se cultivan arándanos”, y precisó que las mandarinas “eran trasladadas allí y usadas para erradicar aves”. 

“Estamos analizando la posibilidad de que la mandarina haya caído en el camino cuando era llevada a la otra quinta”, sostuvo el fiscal, y agregó que a esas frutas “se les inyecta el agrotóxico y luego se las lleva”.

El abogado querellante Francisco Pisarello había indicado anteriormente que, según declaraciones de la mamá de la niña, “el viernes existió un raleo de mandarina en la quinta de la firma en cuestión. El raleo es una cosecha leve de cada planta para que cada fruta vaya teniendo cierto tipo de calidad, cuando tiene una gran cantidad de fruta la mandarina es de menor calidad, es decir que se le saca a la planta mandarinas para que queden las de mejor calidad. Aparentemente esas frutas que fueron sacadas iban a ser enviada a otro quinta de arándanos”, por lo que “una de las líneas investigativas es que la mandarina que ingirió la nena pudo haberse caído del tractor.

Ojeda afirmó queHasta el momento no hay imputados en la causa”, y que “ya se realizaron allanamientos y se tomaron declaraciones a los empleados del campo”, aunque “aún no declaró el propietario porque está de viaje en el exterior”. Señaló que “se secuestró un canasto donde había entre 12 y 15 mandarinas, y todas fueron enviadas al laboratorio de la Policía, del INTA y del cuerpo médico forense del Poder Judicial, por lo que estamos a la espera de los resultados de los estudios”.

Esta nueva tragedia se da en un contexto en el que, semanas atrás, la Cámara Criminal de Corrientes Capital confirmó el procesamiento de un productor (Oscar Candussi) imputado por homicidio culposo con uso de agrotóxicos por la muerte de un niño de 4 años, José Carlos Rivero, oriundo de Lavalle.

El primer juicio por homicidio por intoxicación con agrotóxicos en nuestro país tuvo lugar en diciembre de 2016, con una decisión en favor del agronegocio por parte del Tribunal Oral Penal de la ciudad de Goya que absolvió a Ricardo Nicolás Prieto, el horticultor responsable por la muerte de Santiago Nicolás Arévalo, un niño de 4 años que murió tras intoxicarse a causa del plaguicida Endosulfán.