En una escuela de Quimilí (Santiago del Estero) hallaron un ejemplar de kakuy, un ave en peligro de extinción y con una misteriosa leyenda detrás de su solitaria existencia. El pájaro, también llamado Uratú, es muy difícil de encontrar y los pocos que quedan han caído en manos del comercio ilegal.

En el medio de un recreo en la escuela 198 “Provincia de San Luis”, el ave fue descubierta en un rincón. El hallazgo causó sorpresa en los alumnos, que lo capturaron y tras comunicar el descubrimiento a los docentes, estos llevaron al Kakuy, que en el campo es conocido como “pájaro fantasma” hasta el cuerpo de Bomberos de la localidad santiagueña, quienes regresaron a la curiosa ave a su hábitat natural.

El Kakuy es una ave solitaria con hábitos nocturnos, la voz viene del quechua y significa, permanecer, quedarse. Acerca del origen del nombre y de esta particular ave se tejen cientos de historias y leyendas. La más conocida es aquella que cuenta “que había en el campo una niña muy mala que maltrataba a su hermano. Éste cansado por eso, la llevó al bosque, la hizo subir a un árbol y le dijo que esperara hasta que él buscara miel de abejas. Al bajar cortó todas las ramas del árbol y dejó a su hermana en la copa del mismo. La niña inquieta porque no volvía sintió miedo y rompió a llorar “turay, turay”, que es hermano mío, hermano mío. Tal vez el nombre venga de quedarse o permanecer donde fue abandonada por su hermano. Por extensión se le dice cacuy a la persona que llora mucho: “¡está llorando como cacuy…!”, esta es la fuente que más se cita y pertenece al libro “Catamarca, Ensueño y Leyenda” de Rodolfo Lobo Molas.