Las viviendas sociales sustentables que pronto construirá la Municipalidad de Villa María usarán el agua de lluvia para lavarropas, canillas de servicio, inodoro y demás, así como también la energía solar para calefaccionarla en invierno. 

Pablo González, del Instituto Municipal de la Vivienda (IMV) hizo el anuncio y estimó que el ahorro de energía podría llegar al 80%. En 10 ó 15 días comenzará la construcción de dos viviendas sustentables, a las que se analizará durante un año con la intención de luego poder replicar esta modalidad en todas las casas incluidas en planes sociales que se hagan en la ciudad. Las levantará el municipio y se erigirán en barrio Los Olmos.

Las unidades tienen como principios el uso consciente del agua potable, la recolección del agua de lluvia, ventilación e iluminación cruzada, orientación norte, jardín vertical, aislación térmica y termotanque solar.

En uno de los muros se podrá generar una huerta. El titular explicó que con esto “quisimos plasmar las teorías de la sustentabilidad en el uso de energía en hechos concretos, ya que se habla mucho, pero en la práctica es poco lo que se hace” y estimó que podría darse un ahorro del 80%.

Detalló que el objetivo será el mantenimiento de recursos naturales, además de empezar a tomar conciencia de la importancia de todo esto. Tendrán ventilación e iluminación cruzada para asegurar la limpieza del aire respirable, salubridad y control de la humedad. Habrá termotanque solar.

Es una locura que uno utilice agua potable para el inodoro o para lavar pisos o la ropa. Lo primero que empezamos a proyectar es la captación de agua de lluvia, acumulándola en cisternas para con una cañería adicional darle agua al inodoro, canillas de servicio, pileta de lavadero, lavarropa y usar para riego”, explicó. Aclaró que por una cuestión de altura y de presión no servirá para la ducha, pero sí para todo en lo que no es necesario agua potable.

En cuanto a la energía, repasó que uno de los mayores costos que engloba es trasladarla, comparándola con lo que sucede con la solar, “que viene a domicilio y es gratis”. En este aspecto se utilizará algo de tecnología, siempre con la premisa de que la misma casa capte el calor del sol, lo almacene y lo entregue en horarios que tiene que entregarse.

“Vamos a colocar un calefón solar, que es una placa que absorbe el calor con un tanque aislado, lo que lleva a temperaturas de más de 70 grados y con esto tendremos agua caliente para la casa”, subrayó el funcionario.

Contará con aislación térmica. También se dispondrá un generador eólico “para cargar unas baterías con el fin de tener iluminación mientras la carga de las mismas dure”. Las baterías “son costosas y de duración determinada, vamos a probar con un generador y con una celda de silicio”.

Reflexionó que las mismas pautas que sirven para calefaccionar la casa en invierno valen para refrescar en verano. “Tenemos que acumular el calor que ganó durante el día en invierno y al revés en verano, es decir que no entre el calor exterior”, puntualizó.

En el muro que da al oeste estará la posibilidad de concretarse una huerta vertical, “por lo que además de refrescarnos puede permitirnos cultivar los tomates, lechugas y plantitas”, recalcando la trascendencia de esto, ya que serán viviendas sociales. Y habrá un digestor, que será una cámara enterrada donde se arrojarán los residuos para poder generar abono.

González recalcó que se trabajará con las familias que habitarán las viviendas “desde el primer día porque tienen que aprender, porque no son estáticas, sino dinámicas; así como cuando uno se abriga al tener frío, acá es lo mismo, hay que saber usarla para aprovechar el asoleamiento o vientos predominantes”.

La Universidad Nacional de Villa María fue parte del estudio para modelar la casa y se está terminando la ingeniería para comenzar la obra dentro de 10 ó 15 días.