Qué es la dieta de la zona?
– Es una dieta que brinda un perfecto control del hambre, lo que permite prevenir el exceso de peso. Cuando hablamos de zona, nos referimos a un equilibrio hormonal. Estando en la zona antinflamatoria, perder peso se vuelve automático: este estado armoniza las hormonas y logra el equilibrio corporal naturalmente. Además sus consecuencias son positivas: aumenta la concentración y la productividad; el desaliento y la fatiga se reemplazan por sentimientos de energía y claridad mental. Mejora las defensas y previene la aparición de enfermedades cardíacas y otras dolencias. Se produce un cambio interior por el cual la persona se hace cargo de su cuerpo y lo mantiene en un estado de salud óptima. Hay que evitar la inflamación silenciosa.
– ¿Qué es la inflamación silenciosa?
– La inflamación silenciosa es una nueva epidemia que se caracteriza por una inflamación que no es dolorosa. Eso la hace tan peligrosa: no se nota, pero cuando al cabo de unos decenios aparece una enfermedad crónica es porque ya había estado erosionando incesantemente su bienestar. No es fácil de detectar y es imposible verla a simple vista. Incluso una persona puede estar en su peso ideal y tener alto nivel inflamatorio. Como no tenemos ningún síntoma alarmante, no hacemos nada al respecto, y ahí es donde empieza el riesgo. La inflamación silenciosa no desencadena un tipo de proceso inflamatorio que causa dolor. Sin embargo, es suficiente inflamación como para que el cuerpo sufra las consecuencias.
– Usted plantea una dieta sana cuando las góndolas de los supermercados rebasan de productos derivados de la soja o el maíz, que son más económicos que el resto, o envasados con grasas transgénicas ¿Las economías emergentes son los primeros rivales de una buena alimentación?
– Usted tiene razón, es así. Hace poco dialogué en mi país con alguien del área de salud del gobierno y planteaba esto mismo. La alimentación de una gran porción del planeta se da con el consumo una gran cantidad de ácidos grasos (omega 6). Muchos de ellos provienen, por ejemplo, de aceites comestibles, en general extraídos de monocultivos como la soja o el girasol. Sabrá usted la cantidad de alimentos que se ofrecen en los supermercados de ese tipo. Pero a la vez este hombre me conwwwaba: “Estoy de acuerdo. ¿Qué hacemos? ¿Nos ponemos en guerra con la agroindustria?”.
– No parece buena idea. ¿Hay alternativas?
– Sí, tengo una muy buena. Cuando vaya al supermercado, manéjese con cuidado siempre por la periferia. Es decir, allí donde están las verduras y las carnes. Es muy fácil el recorrido porque en todos los supermercados del mundo están el mismo lugar. Nunca se meta en los pasillos interiores: es el Triángulo de las Bermudas. Pero si se mantiene en la periferia no tendrá problemas en mantener una alimentación sana.
– ¿Qué plantea la dieta?
– Plantea un estado hormonal adecuado para cada cuerpo. Y es muy fácil. Hay que respetar cinco comidas diarias. La dieta se centra en una proporción de “40%:30%:30%” de calorías obtenidas de carbohidratos, proteínas y grasas. El estudio de Fronteras Científicas Americanas trató de comparar la efectividad de algunos regímenes dietéticos populares incluyendo el de la zona y los  participantes experimentaron la mayor pérdida de grasa y obtuvieron al mismo tiempo aumento en la masa muscular. También dijeron que fue el régimen al que más fácil se podían ajustar, es decir, teniendo los menores efectos adversos como fatiga o hambre. La mayoría de los que reportaron fatiga se dieron cuenta que la misma disminuyó para el segundo o tercer día de hacer la dieta.
– ¿Cómo está la alimentación mundial?
– Mal. Y si seguimos alimentándonos mal la cosa puede empeorar hasta límites insospechados. Hace poco hicimos un estudio en ratas bien alimentadas y mal alimentadas. La tercera generación de ratas mal alimentadas nació obesa.
– ¿Dieta significa comer poco?
– Dieta significa estar saludable, eso decían los griegos con la palabra que de allí proviene. Hay que respetar las tres comidas diarias y dos colaciones. Mire mi mano. Mire la suya, mejor. Si va a comer carne, la medida es su mano. Hablo de la extensión y del grosor. Desde ya, debe ser un corte magro. Porque las grasas la va a aportar otro tipo de alimento, un aceite de oliva, por ejemplo. Y los carbohidratos, las frutas. Hay que tener muy en cuenta el aceite de pescado, que aporta omega 3, como algunos pescados. Si quiere, a la carne la puede hidratar con palta, nada de mayonesas y esas cosas. Sí se pueden comer nueces y almendras. Hay que pensar la comida como si fuera una droga.
– ¿Hay grasas saludables y grasas no saludables?
– Sí. El aceite de pescado (omega 3) es saludable. Un gran aliado para combatir la inflamación. Tomar un suplemento diario de aceite de pescado concentrado es un recurso fundamental para mantener bajo control la inflamación silenciosa. Tiene grandes propiedades antinflamatorias y es la mejor arma de defensa contra cualquier exceso dietético, por ejemplo si comemos mayor cantidad de carbohidratos en alguna comida. La porción recomendada es de aproximadamente 1 a 3 cucharaditas de aceite de pescado concentrado. También puede consumirlo en cápsulas. La cantidad necesaria no depende de la edad, el peso o el sexo de la persona, sino de su estado de bienestar y su conducta dietética. Cuanto más siga la dieta antiinflamatoria, menos aceite de pescado necesitará. Por lo tanto, la porción se puede ir modificando con el paso del tiempo. Las fuentes del omega 6 con el aceite de soja, maíz,  girasol, maní, semilla de algodón y fibra de arroz. La mayoría se incorporan a la dieta a través de los aceites vegetales; por ejemplo, el ácido linoleico. Un excesivo consumo de este ácido puede producir inflamación y causar enfermedades coronarias.
– ¿Existe un vínculo entre la inflamación silenciosa y las enfermedades crónicas?
– Sí, por eso  cuando el proceso inflamatorio persiste perjudica seriamente al cuerpo. Tiene un efecto nocivo sobre las arterias que pueden provocar enfermedades cardíacas, infartos de miocardios y accidentes cerebro vasculares. Destruye las células nerviosas del cerebro, esto favorece la aparición del Mal de Alzheimer y otras enfermedades neurológicas. Favorece la aparición de diabetes. Deprime el sistema inmunitario y propicia el desarrollo de enfermedades como el cáncer. Si eso no le parece un vínculo vaya a otro médico (risas). La buena noticia es que todas las hormonas pueden volver a estabilizarse siguiendo la dieta antiinflamatoria que aquí le presentamos.
– ¿En qué tiempo?
– En tres meses, pero ojo: los beneficios del control hormonal no se limitan solo a la pérdida de peso. Mantenernos en la zona antiinflamatoria mejora la salud, da mayor agudeza mental y aumenta el rendimiento físico. La inflamación silenciosa es el polo opuesto al bienestar.
– ¿Cómo se mantiene al hambre alejado?
– Comiendo cinco comidas diarias, no dejando pasar más de cinco horas sin comer. Incluso hay que comer cuando no se tiene hambre. Eso evitará la hipoglucemia.
– ¿Qué es?
– Las visitas nocturna a la heladera.