Fotos Alejandro Moritz (Télam)

“Decimos sólo ‘de Buenos Aires’ porque cuando estuvimos averiguando resulta que en España hicieron una de mil metros y en Italia una tan grande como una cancha de fútbol, por eso vamos a esmerarnos año a año para hacerla más grande: el paso inicial son 50 metros”, contó Eduardo Dosisto, presidente de la Asociación de Amigos de la Avenida Corrientes, Peatonal Lavalle y Obelisco.

A partir de las 10 de la mañana se cortó el tránsito entre Talcahuano y Cerrito, para que tres maestros pizzeros de varias de las míticas pizzerías de Avenida Corrientes, sus 10 asistentes y más de 100 colaboradores comenzaran a amasar a mano los más de 100 kilos de masa necesarios para preparar esta comida, que además requirió 50 kilos de muzzarella y la cocción en un horno alargado especial, capaz de cocinar un metro de pizza cada 50 minutos.

La Asociación de Propietarios de Pizzerías y Casas de Empanadas (APPYCE) fue la encargada de organizar el domingo, sobre la Avenida Corrientes, una pizza que con sus 50 metros se transformó en la pizza más larga de Buenos Aires, y cuyas más de 2.000 porciones serán vendidas posteriormente por adolescentes y jóvenes de la Asociación Sindrome de Down de la República Argentina (Asdra), a total beneficio de la entidad.

Organizado por la APPYCE, con el apoyo de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (FECOBA), la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y la Asociación Amigos de la Avenida Corrientes, fue la primera edición. Pero van por más. “Es la primera vez que que nos hemos organizado con la cámara de pizzeros para hacer la pizza más grande de Buenos Aires a total beneficio de la Asdra, y la idea es repetirlo cada año en un barrio distinto y con más metros de pizza”, explicó a Télam Eduardo Dosisto, presidente de la Asociación de Amigos de la Avenida Corrientes, Peatonal Lavalle y Obelisco.
 
Dosisto explicó que, más allá de de colaborar con Asdra, “el objetivo es promocionar la pizza y nuestra calle” y destacó la buena recepción de la actividad por parte “del turismo, que se acerca asombrado de ver un espectáculo de estas características”. Del evento participaron también unos 50 adolescentes y jóvenes con Síndrome de Down y sus familiares, quienes tuvieron a su cargo ofrecer y distribuir al público las porciones de pizza, con el pago de un bono contribución de 5 pesos.
 
“Para Asdra es muy importante ser parte de un hecho cultural tan lindo, que permite que la persona con síndrome de down esté trabajando, presente en la vía pública y sea parte de un evento que permite además crear conciencia y demostrar que la persona con síndrome de down puede ser parte de la comunidad desempeñando un rol activo en ella”, dijo a Télam el director de Asdra, Pedro Crespi.
 
Crespi hizo votos para que, a raíz de este evento, “muchas empresas se animen a contratar personas con síndrome de down y contribuir así a la inclusión laboral”, y pidió que que “este ejemplo de APPYCE sea copiado por otros empresarios de otros sectores de la economía”.