Se realizó la semana pasada en Rosario un nuevo encuentro del ciclo Agricultura en Casa, que forma parte del programa Agricultura Urbana. En esta ocasión, personas que han participado del ciclo a lo largo de estos años hablaron sobre sus huertas. La propuesta es aprender de manera horizontal de las experiencias de todos para fortalecer la idea de que es posible cultivar los alimentos en casa.

El Programa Agricultura Urbana integra a vecinos de la ciudad en la generación de emprendimientos sociales de producción y elaboración de alimentos mediante técnicas ecológicas, destinados al consumo familiar, comunitario y al mercado.

Contribuye a la integración social, la superación de la pobreza, el mejoramiento del hábitat y el ambiente urbano. Posibilita, además, redes solidarias de producción, circulación y consumo de alimentos sanos.

Para su implementación, se articulan tareas y responsabilidades mediante convenio con el Programa Prohuerta INTA y el Centro de Estudios de Producciones Agroecológicas (CEPAR). Asimismo se suman vecinos de la ciudad que colaboran con estos emprendimientos sociales bajo la modalidad de Voluntariado Social promoviendo la agricultura dentro de Rosario, especificamente creando el concepto de “Huertas Urbanas”

La capacitación es el sostén de políticas de desarrollo social que involucran la agricultura rubana. Es por ello que se han ido capacitando 1.200 personas aprox., en su mayoría desocupados, pertenecientes a organizaciones sociales y grupos comunitarios de los distintos barrios de la ciudad. La generación de alimentos con métodos sustentables en el ejido urbano dentro de prácticas sustentables puede ser una salida laboral.

En las capacitaciones se plantean los ejes por los que se mueve este programa, se enseña a realizar huertas grupales productivas orgánicas, producción, manejo y uso sustentable de plantas aromáticas y medicinales y reciclaje de residuos sólidos.

Se fueron incorporando luego temáticas sobre procesos productivos y de calidad, siendo capacitados además los promotores de la comunidad: construcción en redes, consumo ético, solidario y responsable, asociativismo y organización comunitaria y economía solidaria.

Uno de los puntos más importantes de este programa es su articulación con organismos que les permiten acceder a plataformas de desarrollo y crecimiento, en este aspecto los productores sociales del Programa de Agricultura Urbana certificaron ante el INTA -Programa ProHuerta INTA junto con los Ministerios de Desarrollo Social y de Trabajo de la Nación- sus competencias en producción de verduras y hortalizas, flores y aromáticas y frutales.

A partir de esta certificación, pueden implementar proyectos en instituciones educativas, culturales, centros de jubilados, comunitarios y de salud, así como en ámbitos de urbanizaciones privadas. Se busca así avalar y legitimar los conocimientos, aptitudes y experiencia aplicados por estos actores sociales en el desarrollo de actividades que tienden a incrementar la seguridad y soberanía alimentaria de las familias en situación de vulnerabilidad.

De este modo mano de obra que no encuentra un espacio en el mercado formal es inegrada nuavamente al mundo laboral de la mano de la producción sustentable de alimentos, en un mercado que busca cada vez más alimentación sana.

Uno de los equipos de Huerta Urbana en Rosario: