Por Matilde Moyano

Las huertas urbanas son una tendencia que crece en los hogares de quienes viven en departamentos o en espacios reducidos y no cuentan con patio ni balcón, como la historia de Gisela Schiaffino (29) y Nicolás Pasut (29), que viven en un monoambiente, pero crearon su propia manera de tener una huerta.

Ella es Arquitecta, él es Ingeniero en Sistemas, y dado que no tenían espacio físico para una huerta convencional, ni disponían de mucho tiempo para el mantenimiento que esta requiere, comenzaron a investigar sobre los posibles sistemas para poder cultivar. Así descubrieron la hidroponía, un método con el que las plantas obtienen los nutrientes necesarios a través de una solución mineral que se disuelve en el agua de riego, y prescinde de la tierra.

Tras un año de estudio, en mayo de 2016 lanzaron al mercado este producto que actualmente ya lleva una venta aproximada de 3.500 kits: Huertín, “un sistema hidropónico llevado a la mínima expresión”, como indica Gisela.

Se trata de un kit que viene dentro de un frasco con todos los elementos para poder germinar una planta: semillas, leca (piedras), una pequeña maceta, turba y nutrientes.

Albahaca, romero, perejil, orégano, salvia, rúcula, cilantro, menta son las posibilidades que pueden germinar en estos frasquitos que podemos ubicar en la cocina o en cualquier rincón de nuestra casa, con la doble función de proveernos de alimentos y embellecer los espacios al mismo tiempo.

A través de un sistema de autoriego o riego automático por capilaridad (cualidad que posee una sustancia de absorber a otra), la planta siempre está húmeda, sin el riesgo de ahogarse.

Uno de los aspectos importantes que podemos destacar de este desarrollo es con respecto a los nutrientes, ya que estos son esencias florales orgánicas que cuentan con una certificación del SENASA. Los nutrientes hidropónicos convencionales no cuentan con certificación orgánica: los micro y macro nutrientes elaborados en laboratorio, se considera que no son orgánicos.

Así, Huertin posibilita tener una planta orgánica, sin ningún tipo de tratamiento adicional ni agroquímico, lo cual también tiene que ver con un consumo responsable:

Quien compra un Huertin tiene un compromiso, como algo simbólico, de poder sembrar una planta, empezar a conocerla, ver cómo es todo el proceso, y el día de mañana poder consumir de ella, y que se pueda regenerar“, indicó Gisela para explicar que “no es que hoy me compro una planta en el supermercado, se me murió, y listo. Nosotros lo pensamos desde poder tener una relación más directa, comenzar desde la siembra y ver todo el proceso. Desde el día uno hasta el momento de poder consumirlo“.

Gisela nos contó que su producto es elegido por muchas familias, para que los chicos puedan entender cómo es el proceso de una planta. La devolución que les da la gente les muestra que “de alguna manera lo adoptan como un integrante más o una mascota, diciendo ‘mirá cómo está creciendo mi plantita’”.

Actualmente el producto se consigue en 35 tiendas y a través de internet. El precio aproximado de $279. Asimismo, Gisela y Nicolás se encuentran todavía en la búsqueda de financiación para poder continuar con este emprendimiento que nos propone conectarnos con nuestra relación con la naturaleza.

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