Por Leandro Vesco

La meseta de Somuncura es un una tierra seca pero salpicada por un oasis, única en Argentina. La Legislatura rionegrina impulsa allí el desarrollo de la producción local de fibra de guanaco, en el marco de la recuperación de 24.600 hectáreas ubicadas en este área  natural para el desarrollo del camélido.

El dictamen, que fue aprobado por la Comisión de Planificación, Asuntos Económicos y Turismo de la Legislatura provincial en su última sesión, determina la utilización de 24.600 hectáreas de la Meseta de Somuncura para la implementación del proyecto “Fondo Argentino Sectorial” (Fonarsec). Este proyecto apunta al “Desarrollo del Circuito Socio Productivo de la Fibra de Guanaco”, al considerarlo como un recurso estratégico de la economía social en la Patagonia.

La meseta de Somuncura, por las singulares características de su infrecuente historia geológica, en algún momento quedó aislada de su entorno, por lo tanto, dentro de ella pudieron desarrollarse flora y fauna endémica, es decir, únicas en su género. El caso más nombrado es el de la mojarra bronceada, se trata de un pez sin escamas.

Somuncura es una voz araucana que significa “piedra que habla”. Acerca del origen de este nombre se han teorizado muchas hipótesis, lo cierto es que se trata de una altiplanicie basáltica con peñascos que semejan una fortaleza. Es la segunda reserva natural del país.

La legisladora Silvia Horne, presidenta de la comisión explicó que “la provincia adquirió nuevamente estas hectárea por ley con la intervención de la comisión que investiga la venta fraudulenta de tierras, en ese sentido estamos trabajando un proyecto de ley por el cual se propicia  el área para el desarrollo de guanacos”.

“La tarea, que cuenta con el acompañamiento de la Universidad Nacional de Río Negro y de la Dirección de Fauna Provincial, promueve la actividad para la confección de prendas de modo tal que se genere una actividad productiva en la región y se garantice la ocupación del suelo”, aseguró la legisladora. “Por otra parte trabajar ese pelo habilita un mercado muy importante que permitirá a estas comunidades originarias en su mayoría, obtener un ingreso más sostenido”

En estas tierras inmersas en el misterio, se combinan el desierto y el oasis, su ondulado horizonte mezcla montes que se elevan a 1900 metros con depresiones dominadas por fuertes vientos, en su interior viven alrededor de 100 familias que tienen un modo de vida natural, muchas de ellas no han cambiado sus costumbres en siglos. Con el desarrollo de la fibra de guanaco, la economía comunitaria de la región podrá crecer y de esta forma ver revalorizada su historia.