La Plataforma de Investigación y Desarrollo de Productos y Procesos Farmoquímicos y Farmaceúticos (INDEFAR), conformada por CONICET, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y la Universidad de Quilmes (UNQ), fue diseñada con el objetivo de fomentar la producción nacional de medicamentos, desarrollar nuevas drogas y formar recursos humanos. Además ofrece servicios de Investigación y Desarrollo (I+D), de acuerdo a los requerimientos que presenten distintas empresas del sector público y privado.

La idea principal es ampliar las capacidades de trabajo para lograr pasar de la escala de laboratorio a una mayor y que la planta pueda operar en condiciones de buenas prácticas para que los resultados puedan ser transferidos a las empresas. “Al sintetizar una droga o molécula se puede hacer en distintas escalas, por ejemplo en laboratorio se utilizan balones chiquitos que llegan hasta 2, 5, o 10 litros, pero para producir mayores cantidades hace falta un cambio de escala. Esto implica desarrollar los procesos para adecuarlos a variables que empiezan a ser distintas. Se empiezan a ver cosas que a una escala más pequeña no se ven y hay que optimizar el proceso para que sea escalable, es decir, hacer que sea redituable económicamente y que se pueda reproducir”, aclara Lucía Gandolfi Donadio, investigadora asistente del CONICET en el INTI.

Actualmente trabajan en el mejoramiento de la síntesis de capecitabina, un medicamento quimioterapéutico contra el cáncer de mama y de colon, y en la de benznidazol, un compuesto utilizado para el tratamiento del Mal de Chagas que se dejó de producir por el laboratorio internacional que lo hacía, y pasó a elaborarse en los laboratorios nacionales que tomaron la información del primero. 

Como ejemplo de los trabajos que se encaran luego de una inquietud en desarrollo e investigación de empresas que pretenden mejorar la producción de drogas o principios activos, la investigadora explica: “Actualmente estamos haciendo para un laboratorio un escalado de un compuesto que están estudiando para tratar el herpes ocular. Además tenemos algunas líneas de trabajo para sintetizar moléculas que sirvan para estudiar procesos biológicos o que puedan eventualmente ser un candidatas a droga para el tratamiento del cáncer”, cuenta la investigadora.

Por su parte, Gandolfi Donadio explica que dirige un estudio sobre la síntesis de hidratos de carbono que servirían para ensayar vacunas contra Leishmania, un protozoo parásito que transmite la enfermedad de leishmaniasis a roedores, cánidos y humanos por lo que tiene un gran interés terapéutico. “Los hidratos de carbono forman parte de la cubierta del parásito y se sabe que ese oligosacárido madre, dónde está la parte que yo estoy sintetizando, genera anticuerpos. Este oligosacárido se llama LPG y hay vacunas experimentales basadas en el LPG extraído del parásito. La idea es sintetizar, probar si hay reacción y estudiar cuál es la parte de esta macromolécula que genera la respuesta inmunológica. En principio hay que probar si sirve o si no sirve. Si sirve, podría pensarse en una terapia basada en oligosacáridos”, asegura.

En otro ejemplo se puede contar la articulación de INDEFAR, luego de reuniones con la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP), en la que se intenta llegar al desarrollo nacional de principios activos de alto costo como por ejemplo sofosbuvir y tenofovir, drogas de nueva generación utilizadas para el tratamiento de la hepatitis C y del VIH, respectivamente.

Recordemos que diversos funcionarios declararon que el gobierno nacional tiene intenciones de firmar el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP por sus siglas en inglés), el tratado de libre comercio impulsado por Estados Unidos que representa una inmensa traba para la fabricación de genéricos, además de pretender el control absoluto de la información de patentes tanto de las fórmulas de los medicamentos como de los procedimientos médicos.