“Se trata de una carta de intención que se va a firmar en la embajada de la Argentina en Roma para trabajar los próximos cuatro meses en el proyecto técnico de instalación de la fábrica”, comunicó el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales luego de visitar Italia. Con este proyecto comienzan a desembarcar empresas para extraer litio, el oro blanco que ayuda a elaborar baterías para celulares y autos eléctricos, pero que es uno de los mayores contaminantes de sistemas acuáticos subterráneos.

Argentina tiene una de las mayores reservas de litio del mundo. Al igual que con el oro, la plata y el uranio, el gobierno nacional apuesta a atraer inversores para hacer de nuestro país uno de los proveedores mundiales de este elemento químico que por su importancia en la fabricación de baterías se ha transformado en un tesoro al que se le ha dado el nombre de “oro blanco

El gobierno jujeño y las empresas italianas Lithops – Faam firmarán este miércoles en Roma el convenio que habilita a la construcción de la fábrica de extracción de litio, la inversión inicial será de 80 millones de dólares. Estas empresas son líderes en la fabricación de celdas de litio. Del proyecto participan además la empresa estatal jujeña Energía y Minería Sociedad del Estado (Jemse) y el grupo argentino Eurnekian.

Para el gobernador jujeño se trata de “una buena noticia por el tema del agregado del valor, ya que como provincia productora de litio es lo que tenemos que lograr”, en Jujuy ya existen dos proyectos que explotan litio en los salares de Caucharí y Alaroz, según el mandatario, las empresas que trabajan allí han decidido aumentar su producción.

Pero no todo es maravilla en la explotación del oro blanco. Los políticos nombran acuerdos y socializan grandes sumas de dinero, pero los beneficios son muy pocos para el quehacer provincial y el impacto al medio ambiental es grande. Según el Centro de Derechos Humanos y Ambiente el mayor impacto ambiental de la explotación del litio es el enorme consumo de agua y su posterior contaminación, introducción de caminos en ecosistemas sensibles, como los salares e impacto en la flora y fauna, generación de residuos sólidos y químicos.

“El litio reacciona con el vapor de agua, con el nitrógeno, el oxígeno y en el aire. Cuando entra en contacto con el ambiente y su superficie forma carbonato de litio, hidróxido de litio y nitrato de litio. Entre ellos el hidróxido de litio es particularmente peligroso debido a su potencialidad extremadamente corrosiva, debiéndose prestar especial atención a su impacto en organismos acuáticos. En el proceso de producción se presenta un potencial peligro en cuanto a que las sustancias pueden contaminar las aguas subterráneas, reservas de agua potable para comunidades”, afirma los especialistas del Centro de Derechos Humanos y Ambiente. Este es el modelo de desarrollo que quiere el gobierno.