El convenio que San Luis firmó con Chaco por la adquisición de un millón de algarrobos para forestar la Cuenca del Morro es un hecho. Comenzará este miércoles la plantación de los primeros 50 mil ejemplares que ya están en la provincia.

Además del objetivo de obtener la estabilización hídrica, estas acciones de forestación también son importates porque son implementadas por trabajadores del Plan de Inclusión Social, organizados en cuadrillas coordinadas por técnicos de la cartera ambiental.

El mismo día llegará la segunda tanda de 50 mil algarrobos, que también tendrán como destino la Cuenca del Morro. Los árboles provienen del Instituto de Investigaciones Forestales y Agropecuarias (IIFA) de Chaco.

Las acciones de forestación se realizarán durante todo el 2017. Si bien la idea es que San Luis reciba 150 mil árboles antes del cierre de 2016, en febrero del año próximo iniciarán nuevamente los viajes forestales.

A su vez, desde los viveros provinciales se continúa con la generación de estacas de sauce y álamo, así como con la producción de cortaderas, que son destinadas a la forestación de las zonas afectadas. Además, se trabaja en la producción de especies nativas, como el caldén, que tendrá como última parada la Cuenca del Morro.

A continuación, en este video podés ver cómo se encuentra el terreno, donde las napas de agua subterráneas están a apenas 70 centímetros de la superficie:

Como indicaron medios de San Luis, esta problemática ya había sido advertida hace 30 años cuando en 1985 el ingeniero Luis Echavarría presentó un amplio informe ante el gobierno de Adolfo Rodríguez Saá sobre los desastres que provocaba el afloramiento de aguas en campos de la zona sur este del El Morro.

Pero finalmente no se realizaron estudios ni se realizaron obras, con lo cual la situación se volvió a repetir en el año 2000 con las intensas lluvias y se incrementó en el verano de 2008 con el anegamiento de las rutas nacionales Nº 7 y Nº 8.

En mayo del año pasado, el propio gobierno de San Luis admitió que los terrenos donde se construían viviendas del Plan Solidaridad no están aptos para las obras, debido a la elevación de las napas subterráneas. Mientras que en abril vecinos de calle Doctor Domínguez al 1050 vieron cómo se desmoronó el asfalto en la calle y se formó un enorme pozo de donde fluía permanentemente el agua subterránea, y en marzo cuando las máquinas de la empresa Metrovial excavaron para hacer las zanjas e instalar los caños de la obra Colectora Norte se encontraron con que el agua comenzó a fluir en los pozos de menos de un metro de profundidad.