Se trata del programa “Lisboa a Compostar” que ofrece una alternativa para los ciudadanos que quieren dar un destino sostenible a la materia orgánica, pero no pueden o no quieren hacer compost en casa.

El proyecto cuenta con el apoyo de la Municipalidad de Lisboa. Cada participante recibe el abono orgánico producido y puede utilizarlo para sus macetas, huerta o jardín.

El proyecto comenzó con 4 composteras piloto y, gracias a la buena aceptación de la iniciativa, el número crece cada vez más.

Como indica el Ayuntamiento de Lisboa, el compostaje es una forma de evitar enviar los residuos orgánicos a la incineración. En 2017 se recogieron diariamente en la ciudad más de 600 toneladas de residuos comunes, de los cuales el 40% era materia orgánica que podría haberse convertido en abono orgánico pero que se enviaba para su incineración.

En lugar de tirar a la basura los residuos que sobran de la preparación de las comidas, especialmente frutas y verduras, podemos compostarlos, cubriendolos con ramas u hojas secas y dejando que la naturaleza actúe. Así, obtenemos un fertilizante que nutre el suelo y mejorar sus propiedades físicas, químicas y estructura, lo cual evita el consumo de fertilizantes sintéticos.