La Estación Espacial China en Neuquén sigue siendo un enigma ya que se desconoce el acuerdo que en el año 2012 se firmó para darle a Chino un espacio dentro de nuestro país. Se aseguró que será para fines científicos, lo cierto es que dentro de la Base hay personal militar. Con una inversión de 300 millones de dólares, la base China en estos días está siendo equipada para entrar en funcionamiento en los primeros meses del 2017.

La base está en Quintuco, una zona en donde muy pocas veces al año llueve y se trata de uno de los lugares en el país donde es posible ver el cielo más diáfano. Alejada y aislada, la base ya fue terminada y cuenta con servicio eléctrico. Según las autoridades chinas servirá para hacer el seguimiento de la primera misión China a la luna.

El secretario de Gestión Pública de Neuquén, Rodolfo Laffitte visitó la estación para comprobar que estén cumplidos los compromisos que China tomá con la Comisión Nacional de Actividades Especiales y con el gobierno neuquino.

El funcionario, uno de los pocos argentinos que tiene el privilegio de entrar a la estación comentó que se está equipando con material de última generación. Los chinos se hicieron cargo de la instalación eléctrica, un tendido de cables de 60 kilómetros que lleva una línea de 33.000 voltios. El pequeño estado chino tiene un área de 200 hectáreas.

La Estación Espacial China tiene su origen en  dos acuerdos, el primero fue firmado por Cristina Fernandez de Krichner con autoridades chinas y el segundo con el gobierno neuquino. Ambos acuerdos se mantienen en secreto desde entonces.

Los beneficios que le dieron a China son grandes:  tanto la empresa constructora, China Harbour Engineering Company Ltd. -CHEC-, como la agencia que opere la base estarán eximidas de pagar el IVA, los derechos aduaneros y los impuestos internos, entre otros, por el tiempo que dure la concesión (50 años). Los empleados de China que trabajen en Neuquén se regirán bajo la legislación de China. Y el gobierno de ese país “mantendrá indemne a la Argentina de toda obligación que surgiere de reclamos de cualquier naturaleza”.

Resistida por ambientalistas y defensores de nuestro patrimonio y soberanía, una vez que se pasa dentro de la estación, la ley argentina queda sin efecto. En el interior de esas 200 hectáreas la ley china es la que impera. Tanto los empleados, como los materiales con los que se hicieron la estación son chinos.