El proyecto internacional “Nanoremovas”, coordinado por la Universidad Autónoma de Barcelona y financiado por el Programa Horizonte 2020 de la Unión Europea se propone eliminar el arsénico del agua a través de materiales nanoestructurados y multifuncionales, con la participación del INTI-Química.

El arsénico es una de las diez sustancias químicas que la Organización Mundial para la Salud (OMS) considera más preocupantes para el bienestar de las personas, por su alta concentración natural en aguas subterráneas de diferentes países. En Argentina, el arsénico presente en aguas subterráneas y superficiales no sólo es riesgoso para el consumo humano directo sino también indirecto (por ejemplo a través del ganado). Estudios realizados indican que en la cuenca lechera pampeana alcanza concentraciones mayores a los 0.15 mg/l, superando ampliamente el límite establecido por la OMS que es de 0,01 mg/l. A raíz de esta problemática nace la necesidad de implementar una solución con metodologías de tratamiento sostenible para la obtención de agua potable.

Uno de los principales objetivos de “Nanoremovas” es desarrollar y poner en marcha una planta piloto para remover el arsénico en agua de pozo en la localidad santafesina de Rafaela, zona de la cuenca lechera argentina. También se promueve el intercambio entre las instituciones socias, con el fin de capacitarse en tecnologías de remoción, metodologías analíticas modernas para la especiación de arsénico y el manejo del dispositivo, así como los aspectos ambientales de la tecnología y la transferencia de conocimientos para este tipo de desarrollo.

INTI-Química participa en el proyecto a través de los laboratorios de Química del Agua, Trazas y Metales, junto a los centros de Construcciones y Lácteos (sede Rafaela), los cuales realizaron los muestreos y análisis iniciales de suelos y aguas de la ciudad. Por su parte, los ingenieros de la planta piloto del Centro de Química están involucrados en el desarrollo de la planta de tratamiento para la remoción de arsénico, mientras que INTI-Ambiente participará en el estudio de los aspectos ambientales.

Los análisis iniciales de las aguas y suelos permitirán seleccionar el material nanoestructurado que utilizarán para la remoción y su diseño. Luego se armará la planta piloto y, posterior a su evaluación en Barcelona, se trasladará a Argentina para su instalación en el Centro de Lácteos Rafaela. Finalmente se hará una demostración para las empresas interesadas y se diseminará la información.

El proyecto comenzó en enero de 2015 y se extenderá por cuatro años. Integran el equipo de trabajo, además del INTI, el Instituto de Investigación en Ciencia y Tecnología de Materiales de la Universidad de Mar del Plata, la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), The Royal Institute of Technology de Suecia (KTH), AERIS – Tecnologías Ambientales de España, y la compañía INNOVABIC de Italia, experta en innovación y difusión.