No es mentira que los momentos de crisis son también momentos de oportunidades. En 2012, Santiago Scaine (31 años) estaba haciendo inteligencia artificial y robótica en la Universidad de Palermo y la lámpara se le encendió a partir de la necesidad: precisaba un repuesto para uno de sus robots y como no lo conseguía se dijo que era mejor fabricarlo. Entonces supo que la impresora de objetos tridimensionales era la solución. “Cuando empecé era un locura, sabía que podía cambiar el proceso de manufactura industrial para siempre. Creamos las máquinas porque necesitábamos piezas para usar en proyectos nuestros de hacer piezas a medida. Pensamos en hacer una máquina que fabricara piezas de robótica”, dice Santiago. Así nació Replikat, un emprendimiento de tres socios que ahora tiene dos, pero no pierde su norte: fabrican impresoras con un 90 por ciento de componentes nacionales, con toda la parte electrónica fabricada en el país.

“La de las impresoras 3D puede ser la tercera revolución industrial. En vez de centralizar todo en una fábrica, ahora se pueden hacer productos a pedido, con una precisión exacta y en casa”, dice Santiago, director de Replikat, la PyME argentina que fabrica y comercializa este tipo de dispositivos con los que el joven emprendedor fabricó hasta una turbina de avión.

¿Qué se puede fabricar? “Estamos haciendo una turbina de avión”, dice Santiago desde su taller del Parque Industrial de Vicente López, adonde terminan de pintar las paredes y aun no acomodaron sus bultos recién mudados. Lo dice como si nada. Y cuenta que con sus máquinas fabricaron un espaciador de cadera para uso médico. Y hay más: se crean juguetes, accesorios para vestimentas, accesorios para zapatos y hasta zapatos enteros. A una señora le fabricaron una mandíbula con una impresora 3D. Y una empresa diseñó juguetes sexuales con este tipo de impresora.

“Las nuestras trabajan en plástico, pero eso se puede usar como molde para hacer una pieza en fundición. En el mundo, la NASA está haciendo módulos para el espacio. En China se construyen casas con impresoras 3D, que en vez de plásticos utilizan cemento. La empresa Boeing fabricó un avión con un 73 por ciento menos de peso y hasta se hicieron válvulas de corazón”, enumera el emprendedor.

La cualidad mayor es la independencia que supone poder fabricar uno mismo un repuesto del auto, el espejo importado de una moto, la llave de la hornalla. Pero la otra ventaja es que reduce costos en las empresas. Por eso, Santiago y su equipo tuvieron hace unos días una reunión con los empresarios de la industria automotriz para incorporar estas impresoras en el desarrollo de sus productos. Además, trabajan con Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para implementarlas en las escuelas. “En tres años tendremos todos técnicos recibidos acostumbrados a pensar en tres dimensiones y esto va a explotar”, augura el empresario.
 
Otro punto a favor está acá: “Muchos emprendedores pueden desarrollar sus ideas sin venderle el alma al diablo, sin vender sus ideas a una empresa que se haga millonaria. No hace falta una matriz, que cuesta 100 mil dólares. Esta impresora es más equitativa. Te da una chance de hacerlo y de probar si ese producto puede funcionar. Podés hacer 10 unidades de un producto y ver si eso funciona en el mercado y lo podes hacer sin embargarte en una deuda que, de no resultar puede hundirte”. La impresora que fabrican los chicos de Replikat cuesta 17.500 pesos y los insumos ascienden a 400 pesos el kilo.
 
“La creatividad de la mano de una impresora 3D no tiene límites. Por eso digo que con estas impresoras se ataca un paradigma entero. Hay empresas que suben a una web las piezas para que los usuarios las descarguen y las impriman, para evitar la compra. Tienen un campo de acción muy grande”. Permiten copiar desde un objeto cotidiano hasta elementos sofisticados de diseño de cualquier industria. Además, fabrican el scanner 3D: metés un objeto físico y te devuelve el plano en tres dimensiones. ?“Las impresoras 3D fabrican objetos sólidos tridimensionales a partir de diseños digitales, brindando la posibilidad de recrear cualquier tipo de pieza que se nos ocurra”, dice Santiago, quien junto con González está al frente de esta pequeña compañía que parece estar lejos de su techo.

Una de las mayores ventajas de esta impresora es que al estar fabricada íntegramente en la Argentina, permite actualizaciones, adquirir repuestos en el mercado interno y adaptarse a las necesidades de impresión que se requieren. Además, usan materiales nobles como son el acrílico y aceros inoxidables, lo que garantiza la estabilidad de su estructura y su durabilidad. Y permite trabajar con diversos materiales: PLA (plástico biodegradable), ABS (con el que se fabrican los ladrillos LEGO), entre otros muchos materiales posibles. Dichos materiales cuentan con una gran variedad de colores que incluyen plateado y fluorescente.??“Sabemos cuáles son las necesidades del mercado, por eso trabajamos para fabricar productos competitivos en precio y calidad y que, entre otras cosas, tengan repuestos nacionales”, resume Scaine al resaltar que el enfoque de esta empresa argentina es “proveer una máquina estable y de gran calidad, junto con la capacitación necesaria para que sea muy sencilla de operar.”??

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Correo electrónico: consultas@replikat.com.ar –?Internet: http://Replikat.com.ar
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