Una iniciativa de investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) creó un protocolo para el manejo de la basura electrónica en facultades de computación y un robot con partes de equipos viejos o que ya no funcionan para despertar la atención sobre el tema: DescarTec (Descartes Tecnológicos).

Se trata de un grupo compuesto por biólogos, físicos, químicos, informáticos y sociólogos de la UBA que buscan contribuir a la concientización del problema de la basura electrónica -cuya denominación es Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE)- y elaborar protocolos para su manejo.

La iniciativa también está integrada por miembros del grupo Guano, dedicado al tratamiento de residuos sólidos urbanos (botellas, papeles, cartones).

“Nuestro objetivo a corto plazo es que dentro de nuestra facultad (Exactas) exista un protocolo para el manejo de la basura electrónica. El paso siguiente sería extenderlo a toda la UBA, lo que es clave ya que es una de las universidades más grandes de América Latina en cantidad de alumnos, con más de 300.000 estudiantes”, destacó Christian Cossio, ingeniero en informática y miembro de DescarTec, a Télam.

Otra de las iniciativas que existen en el país se trata del proyecto E-Basura de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP).

“Algo tan simple como un celular tiene un montón de componentes (aluminio, acero, vidrio, oro, plástico, cobre) que se pueden reciclar, pero en América Latina no se hace mucho al respecto. Por ejemplo, Argentina es el tercer generador de basura electrónica de la región, después de Brasil y México, (según datos de la ONU)”, sostuvo Cossio.

A la hora de reciclar, se puede ver qué sirve de los equipos para volver a reutilizarlos y armar así una nueva computadora con un sistema operativo liviano para que funcione, lo que luego se dona a escuelas u organizaciones sociales.

En el caso de plásticos duros, “se suelen tirar a una destrozadora (que es como un gran lavarropas con una licuadora adentro) que lo rompe y se recupera como plástico”, agregó Lichtig, pero “el punto es ver qué se hace con lo que no se puede recuperar o reutilizar”, aclaró Cossio.

Por eso, DescarTec se propuso como primer objetivo de varios el protocolo a escala universitaria, para luego extenderlo a otros ámbitos. Uno de sus proyectos en curso es Basurín, un robot hecho con las partes desarmadas de ocho computadoras viejas, junto a componentes de celulares que no funcionan, sumado a vestigios de impresoras, teléfonos fijos, cables y otros equipos específicos.

La idea es colocar una versión de Basurín en el pabellón II de la facultad de Exactas, a pedido de la facultad, junto a diferentes infografías que precisan lugares de donación y otros datos útiles para despertar la atención sobre el tema ya que la basura electrónica es la fracción de residuos que más rápido crece en todo el mundo.

Algunos de los lugares con que las personas se pueden contactar para donar desechos electrónicos son la Fundación Equidad, que recibe computadoras de modelo superior a Pentium 4, y luego las repara y dona a organizaciones y entidades sociales.

Además, está la Cooperativa Reciclando Trabajo y Dignidad, que reutiliza y recicla basura electrónica de todo tipo.