Ella Adoo-Kissi-Debrah, quien entonces tenía nueve años, murió el 15 de febrero de 2013 de una grave crisis de asma después de casi tres años de ataques repetidos y más de 30 hospitalizaciones relacionadas con la enfermedad.

Una investigación inicial en 2014 determinó que murió de una insuficiencia respiratoria aguda causada por un asma severo. Pero estos hallazgos se revirtieron en 2019 y se ordenó una nueva investigación debido al surgimiento, un año antes, de más evidencias sobre los riesgos que implica la polución del aire.

Esta segunda investigación judicial, que comenzó este lunes y durará dos semanas, examinará los niveles de contaminación a los que Ella estuvo expuesta y determinará si causaron su muerte.

Si el forense, encargado de identificar la razón del fallecimiento, concluye que la polución atmosférica causó directamente la muerte de la niña, sentaría un precedente y Ella sería la primera persona en el Reino Unido que tiene la contaminación del aire como causa de muerte conocida.

La niña vivía a menos de 30 metros de la South Circular, una carretera muy transitada y regularmente congestionada del sur de Londres. En 2018, el profesor Stephen Holgate, un experto británico en contaminación atmosférica, señaló un “vínculo evidente” entre los ingresos de Ella en urgencias del hospital de emergencia y los picos registrados de dióxido de nitrógeno (NO2) y de partículas en suspensión (PM), los contaminantes más perjudiciales, consignó la agencia de noticias AFP.

La investigación examinará los posibles fallos de las autoridades en la adopción de medidas para reducir la contaminación e informar al público sobre los riesgos para la salud. Se interrogará a responsables de los ministerios de Transporte, Medioambiente y Salud, y al profesor Holgate.

Según cifras del Ayuntamiento de Londres, el 99% de la ciudad supera los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la contaminación del aire.