La zona de evacuación de Fukushima, donde ocurrió uno de los peores desastres del siglo XXI, sigue siendo inhabitable aún para los humanos, pero algunos animales demuestran ser inmunes a la actividad radioactiva del lugar.

El caso más llamativo es el de los jabalíes que están prosperando en los sectores que se encuentran alrededor de la central nuclear de Daiichi, que experimentó múltiples colapsos después de un tsunami provocado por un terremoto en 2011.

El problema es que la horda se está propagando -su número aumentó un 300 por ciento- por las tierras de cultivo cercanas, causando en daños a los agricultores locales. En circunstancias normales, la población de jabalíes se mantiene bajo control por el consumo que se hace de ellos, pero la situación actual en Fukushima ha cambiado todo.

Estos animales están contaminados con cesio-137, una sustancia radiactiva con una vida media de 30 años. “El jabalí, junto con el mapache, tomaron la zona de evacuación, entrando en casas vacías y usándolas como lugares de cría o madrigueras“, sostuvo el profesor de Ecología Okuda Keitokunin.

Los jabalíes son aptos para el consumo humano, pero se presenta otro problema: los cazadores pueden tratar de reducir la población, pero tienen que hacer algo con los cadáveres”, comenta el profesor.

Un jabalí macho promedia los 90 kilos de peso, si 13.000 mueren, habrá alrededor de 1,179,340 kilos de carne potencialmente peligrosa que requerirán de su eliminación segura. Fukushima convive con la radioactividad y hay sectores de la ciudad que se hallan altamente contaminados, y lo estarán así por un tiempo muy prolongado.