Tras un pico en los años 80, la demanda en la construcción de campos de golf en Japón se redujo notablemente en las últimas décadas, y la participación en el deporte bajó alrededor de un 40% comparado con los años 90, por lo que en los últimos tiempos comenzaron a notarse los campos de golf abandonados por todas partes del país.

La compañía japonesa fabricante de paneles de energía solar, Kyocera, encontró una solución que consiste en utilizar estos espacios verdes para instalar paneles solares y construir plantas de energía solar.

Desde el desastre de Fukushima en 2011, Japón necesita una energía alternativa, por lo que los campos de golf son ideales para la instalación de una planta solar: presentan enormes espacios abiertos que reciben una abundante cantidad de luz solar.

El primer proyecto de esta empresa aún se encuentra en construcción, y se estima que para 2017 estará listo. Se trata de una planta solar de 23 megawatts en un campo de golf en Kyoto que producirá suficiente energía para aproximadamente 8.100 hogares. Kagoshima es otra de las ciudades en donde dicha compañía está construyendo otra planta solar en un campo de gol abandonado, pero de 92 megawatts, que podrá en abastecer de energía a más de 30.000 hogares. 

El país asiático se propuso triplicar en 2030 la aportación de la eólica, la hidroeléctrica, la solar y otras fuentes limpias, según un informe que dio a conocer el gobierno en abril de este año. El objetivo es reducir drásticamente la presencia del carbón, el gas y el petróleo para reducir las emisiones nocivas y terminar con la dependencia energética de otros países.