La provincia de Jujuy será protagonista de un proyecto mundial que indagará la incorporación de la telefonía móvil para la prevención contra el cáncer cervicouterino, así como para reducir la mortalidad oncológica.

El proyecto apunta a la producción de “evidencia científica” y será concretado con la intervención del Instituto Nacional del Cáncer, a través de un subsidio que obtuvo del Instituto Nacional de Salud (National Institutes of Health) de Estados Unidos.

La tecnología de la telefonía móvil se incorporará en el proceso de comunicación con las mujeres que se hagan el test de VPH (Virus del Papiloma Humano), método de tamizaje primario para la prevención del cáncer de cuello de útero que se implementó a nivel nacional luego de evidencia elaborada en Jujuy entre 2011 y 2014.

Jujuy “lleva seis años haciendo el test y fue la única en el país durante los primeros tres en la que tuvo lugar el estudio de investigación llamado EMA (Estudio Modalidad de Autotoma), que permitió saber qué sensibilidad iba a tener su implementación comparada con otras pequeñas experiencias en Chile y México”, contó a Télam Alicia Campanera, coordinadora del Programa de Prevención de Cáncer Cervicouterino de Jujuy.

La modalidad redundó en un “exitoso” cambio de paradigma en el que la toma de la muestra para el test, a diferencia de la realizada por un agente en un centro de salud, es hecha por la propia mujer en su hogar, al ser visitada por personal sanitario.

La iniciativa atiende a que muchas mujeres “por vergüenza, temor a sentir dolor durante el examen físico, falta de tiempo, lejanía de los centros de salud y largos tiempos de espera para conseguir turnos, no acceden a los servicios de salud”, afirmó.

La idea de involucrar la telefonía móvil surgió a partir de que tanto la comunicación de los resultados, que se vuelve imprescindible en el caso de los test positivos, como el hecho de que esa misma mujer se acerque a un centro de salud a hacerse los exámenes necesarios de control -un Papanicolaou-, en algunos casos se ve frustrado.

“Nos está costando que todas las autóctonas positivas hagan su Papanicolaou. Con mucho esfuerzo hemos llegado al 60%”, reveló Campanera respecto a una provincia en la que el porcentaje de test positivos es de un 15%.

Además, el éxito radica en que “se duplicaron las lesiones de alto grado tratadas, lo que es un gol de oro, porque en un altísimo porcentaje iban a ser un cáncer“, celebró.

De las 500 mujeres que son tratadas por año, lo más valioso es que se logró llegar con el test a un 70% de las mujeres de entre 30 y 64 años que no cuentan con obra social, estimadas en unas 70 mil.