Delmore Schwartz, un genial poeta estadounidense, escribió un libro hermoso al cual le puso un título inquietante “En los sueños empiezan las responsabilidades”. En la vida, a veces, los sueños y las responsabilidades colisionan y , en contadas ocasiones, se potencian. La pintora Gabriela Grobocopatel es una muestra de la segunda opción: “Lo que yo hago a través de mi obra es homenajear el entorno que me rodea, los paisajes de la llanura. Utilizo iconos que están en mi entorno y los uso plásticamente en concordancia de mis propias vivencias. En realidad esos iconos son figurativos porque vos podes ver en mi obra alambres, postes, cardos, árboles, la llanura que son fácil de identificar pero que para mí son otra cosa, los uso como excusas para simbolizar diferentes cosas. Por ejemplo, los árboles son un homenaje a los árboles autóctonos que hay en La Pampa pero también son la soledad, las raíces, porque en realidad hay algunos árboles que yo pinto en los cuales es más importante la raíz que tiene debajo que el árbol mismo. En una época hice una serie de alambres que me ataban a mapas, me ataban a mi lugar. Siempre en concordancia con mis etapas vitales, es decir que mi pintura no es indiferente a mi experiencia vital. 

– No parece un arte decorativo.
-Para nada, pinto desde adentro mío, trato de pensar desde mi tierra. Y lo uso como excusa. En la época que hacia alambres era una época de mi vida en la que me la pasaba viajando, todavía estaba muy comprometida con mi empresa familiar y necesitaba estar arraigada a algún lugar, así que me dije que necesitaba vivir en Carlos Casares, y a través de mi obra quiero agradecer a Casares y alrededores porque Casares es el lugar que me vio nacer, independientemente de que después me vine a estudiar afuera y que he estudiado en el exterior, siempre volví a Casares, mi tierra. Uno tiene que agradecer al lugar de dónde es y reconocer las raíces. Hay que proteger el entorno que tenemos, los paisajes, las llanuras, los cielos enormes que cambian de color. 

-No hay, por ahora, gente en tus cuadros. 
-Para mí la gente está aunque no la veamos, pero la verdad siento la necesidad de utilizar otros iconos. Hoy estoy con la serie que se llama Horizonte Infinito. Esto es lo que estuve trabajando todo el año pasado y parte de este año también. Pienso que está serie todavía no está terminada, me falta una vuelta más de rosca. El horizonte es algo metafísico, están los grandes cielos y el horizonte es más pequeño con suelos que emulan sembrados pero que pueden ser cualquier cosa. En mis viajes por la ruta cinco siempre me fascino con nuestros paisajes de la llanura pampeana, ver a lo lejos. Eso es mágico. 

-¿Con qué material pintás?
-Utilizo acrílico y, a veces, para darle más textura, uso pasta de modelar. Que le da más realidad. Hay obra que me llevan meses y otras que me llevan días. Depende la inspiración. A veces trabajo tomando un recuerdo y a veces tomo fotos y a partir de esto trabajo. En mi última muestra hago un video arte , ya que filmaba con mi teléfono. Entonces hice una instalación en la cual proyecto a través de una ventanilla de un auto. Eso está en mi espacio de arte en Casares. 

– Sos como una patriota de Carlos Casares.
– Totalmente, es es mi lugar de trabajo.

– ¿Te considerás naturalista o realista? 
– Un naturalista pinta exactamente lo que ve, yo me considero realista: pinto lo que siento. El realismo para mi se conecta con los sentimientos. Yo tengo un maestro desde hace un par de años que más que enseñarme a pintar, me enseña a pensar. El es mi maestro con mayúscula. Yo pinto desde los siete años, pero nunca lo hice a full, siempre fue paralelo a mi actividad. Soy directora y accionista de Los Grobos . Y durante un par de años tuve una actividad muy comprometida en la empresa, en la que tuve a cargo muchas cosas y muy ocupada, pero igual siempre le pude encontrar la veta artística al negocio. Yo estudié comunicación social y cuando empecé a trabajar en la empresa familiar sentí que me necesitaba formar mucho más , así que estudie cosas relativas a la empresa, hice el posgrado de agronegocios de la UBA, estudié marketing, hice cursos en estados Unidos. En una época me dediqué al tema de comunicación de la empresa, el tema de la marca. La empresa se fundó en el 84, este mes cumplimos treinta años. En esa época mis hermanos mayores estaban recibidos. Yo me casé y viví varios años en el exterior, y cuando volvimos empecé a trabajar de a poco, a mitad de tiempo. Mi intención en el principio era conocer de qué se trataba. Mi papá nunca nos obligó a que fuéramos miembros de la empresa. Siempre dejaron que sea una decisión nuestra entrar o no a ella. Y la verdad es que yo me entusiasmé , me gustó, y siempre, a la vez, seguí pintando en paralelo o haciendo cursos de arte o viajando al exterior para ver museos. Era un sueño que yo perseguía. Y siempre pensaba que me preparaba para el día que mis hijos se vayan de mi casa a estudiar, para el día en que yo fuera vieja. 

-Lo veías como algo muy a futuro.
-Exacto. Hasta que, ¿viste esas cosas que te pasan en la vida? A veces los golpes te enseñan que a los sueños hay que cumplirlos en vida. Y tuvimos un golpe muy fuerte en mi familia con la muerte de un ser querido que murió muy joven. Y ahí yo ya sabía que en algún momento me iba a dedicar intensamente a pintar porque ese era el sueño que tenía desde chica. En la vida todos tienen que tener sueños. A mí me gustó pintar siempre. Sabía que algún día me iba a despertar con los pinceles y que esa iba a ser mi actividad principal.