Fuente: InfogeI

Aunque no fue el mejor año para la vitivinicultura, la Bodega La Caroyense sostiene su relación comercial con Taiwán y en los próximos días enviará un nuevo cargamento de jugo de uva a este país asiático. Este será el sexto container que enviará el establecimiento cordobés en el octavo año de relación comercial que tienen ambas partes.

Al igual que en los últimos años, la partida será de un contenedor con 840 cajas de jugo natural de uva Isabella (frambua), elaborado con lo mejor de la cosecha 2015. Serán 10.080 botellas de 700 cc cada una que recorrerán más de 18 mil kilómetros hasta llegar a la isla del Océano Pacífico.

En Taiwán, el jugo de uva de La Caroyense es considerado un producto de alta gama y es consumido por clientes de nivel adquisitivo importante, principalmente de la religión budista, ya que no pueden tomar alcohol. El producto tiene un alto valor energético por las propiedades de la uva y es elaborado de manera natural, sin ningún producto químico.

La Caroyense puede llegar a producir hasta 50 mil botellas por año y gran parte se destina a la comunidad budista: 10 mil botellas van a Taiwán y otras tantas se venden en la colectividad argentina. La botella de jugo de uva tiene un valor de mercado de 25 pesos más IVA. 

“Como jugo de uva somos líderes, nadie se dedica a esto y menos de la forma natural; la Bodega siempre hizo este producto, pero antes no se consumía; ahora crece la demanda, pero no hay materia prima; la Colonia tiene apenas 25 hectáreas de viñedos de Isabella y debería haber, como mínimo 50”, mencionó el enólogo Santiago Lauret. EL horizonte de La Caroyense es amplio y fecundo.

Más información: http://www.lacaroyense-sa.com.ar/