Fuente: La Capital

Estupor, sorpresa y emoción fue lo que sintió el reconocido periodista de San Gregorio, Pedro Cocco, cuando la jefa del correo de esa localidad, su esposa Myriam, le dijo que fuera inmediatamente hasta el lugar que tenía una correspondencia familiar.

Era una carta que su padre Mario, fallecido en 1986, había enviado a dos sobrinos suyos de Italia y que al no encontrar a los destinatarios, fue devuelta al país de origen, Argentina. Lo curioso es que pasaron 49 años y 101 días desde aquel envío.

La historia de la carta es realmente insólita. Mario había llegado al país en 1927 y en dos oportunidades pudo visitar su Italia natal. En 1960, se trasladó hasta Verbania Intra, la localidad italiana donde vivían sus sobrinos Piero Giordano y Caterina, a quienes el 25 de mayo de 1966 escribió con pluma y tintero, sentado en su silla Windsor, la carta que estuvo perdida durante medio siglo y que el 8 de septiembre de 2015 regresó a manos de su hijo, a su antigua casa de 9 de julio 591 en San Gregorio, al sur de Santa Fe.

Pero el 8 de setiembre pasado no será un día más en la historia de Pedro Cocco. Esa mañana recibió una noticia que el mismo califica como de “ficción”. Lo recuerda de este modo. “Sonó mi teléfono celular. Era Myrian, mi esposa y jefa del Correo local. ‘Estás en casa’, me preguntó. Sí, le dije. ‘Vení ya’, me ordenó con voz entrecortada. Qué pasa, volví a preguntar. ‘Vení’, repitió y cortó el teléfono. Salí raudamente para el edificio del correo y, al acercarme al mostrador de atención al público, Myrian me entregó un sobre con la siguiente dirección: Giordano, Corso Cairoli, Verbania Intra, Italia”. Y el remitente: “Mario Cocco, 9 de Julio 591, San Gregorio, F.C.N.G.B.M”. El sobre era de aquellos preferenciales de envío internacional por vía aérea. Quedé impávido”, relató el periodista que aún no sale de su asombro.

“Este sobre vino de vuelta de Italia porque el destinatario es, como dice en el sobre, “sconociuto al mittente”. “El correo se lo manda de nuevo a tu papá”, explicó Myriam. “Se me aceleró el corazón. Abrí el sobre con un cortaplumas que había sido de mi padre y que guardo como un bien preciado en mi billetera. Desplegué la carta y ya rompí en llanto. Era una carta que mi padre le escribió a sus sobrinos Piero y Caterina, el 25 de mayo de 1966”, detalló Pedro Cocco.

En la carta, mi padre les cuenta su vida en Argentina, de sus hijos y otros relatos comunes a este tipo de cartas familiares. “También portaba una fotografía, pero lamentablemente fue sacada del sobre, vaya a saber por qué manos en su trajinar desde Italia hasta Argentina”, comentó.

El sobre tiene un timbrado de cuatro estampillas: tres de San Martin, de ocho pesos cada una, y otra de José Hernández, de cuatro pesos. Al ser envío por vía aérea, el costo era mayor, también llegaba más rápido. Hay un sello del Correo de Verbania que dice “30 de Mayo de 1966, 8 horas”