La idea de crear diferentes aromas, sabores y colores con las milenarias hojitas de té, despertó en Vanesa Pérez el impulso de unir texturas y colores, con frutas y flores y por supuesto elaborar así una de las bebidas más clásicas.
Vanesa estudió Ingeniería Química en la Universidad Tecnológica Nacional de Resistencia, Chaco, donde nació. Pero hace unos años tuvo la oportunidad de trabajar en una empresa donde elaboran frutas congeladas, y así, además de mudarse de ciudad y recalar en la colonia galesa de Gaiman, en Chubut, junto al río del mismo nombre, ideó su propio microempendimiento con el cual en un año lanzó una línea de blends de té e infusiones, Vreza, en el que además de las mezclas desarrolló el diseño visual y de packagings.
Para El Federal, encontrarla fue sencillo. En la misma ciudad de Gaiman, donde casi la mayoría de su población trabaja en la producción, dado que su origen como ciudad fue un grupo de colonos que se establecieron en la margen sur del río Chubut que lograron con su esfuerzo transformar un desierto en un valle.
Lo cierto es que en plena ciudad y pegadita a la cámara frigorífica en la que comenzó a trabajar Vanesa Pérez cuando llegó desde Chaco, se edificó también el Centro para el Desarrollo de Delicatessen desde donde se capacita a los productores  y desarrollan líneas premium de dulces y conservas. Allí comenzó la ingeniera. “Comenzamos con poquita cantidad de fruta que la misma gente de Gaiman produce. Durazno, peras, ciruela, todo lo que crece auí en el valle”, le cuenta Vanesa a EF. También sumó las variedades de fruta fina como cassis, arándanos, moras y las flores, como rosa mosqueta y la flor de hibisco, caléndula y manzanilla. Luego sumó más fruta pero desde la Cordillera, como la frambuesa. El detalle que Vanesa resalta en su laboratorio cuando uno la visita y recorre sus instalaciones es la fruta deshidratada en frío. Se trata del mismo método que se utiliza para la fruta en general que se guarda en cámaras de frío. “Esta forma de mantenerla, de deshidratarla se puede hacer en puré de fruta o la fruta entera. Se la mantiene en las cámaras súper congeladas y se transforma en cristales pequeñitos y el hielo ´sublima´”, explica la ingeniera y en criollo traduce: “Pasa del estado sólido al gaseoso manteniendo las propiedades de la fruta. Con este proceso las células no se dañan y mantienen su estructura; el color, el aroma y el sabor quedan intactos”, añade. Al proceso le llaman liofilización.
En el laboratorio, llena los recipientes con blends de té y con los pétalos de diferentes flores y por supuesto la fruta. Vanesa, toma uno de los recipientes especiales que contienen unas piedras de formas irregulares de color púrpura. Pero al inclinar el frasco, las cascotitos que salen resbalando no son tales y en la mano semejan trozos de telgopor. Son pedazos de ciruela deshidrata. El aroma es perfecto. Y el color intenso.
El desafío de transformar un trozo de fruta en una delicada infusión ha sido eje en el proyecto de Vanesa Pérez. Y ha logrado ocho variedades de blends, con té rojo, negro y verde que trae desde Misiones. Recomienda preparar la infusión con agua a 95 grados en las dos primeras versiones y a 85 grados de temperatura el té verde o sus versiones de blends.
Spezia (té negro, cardamomo, jengibre y anís estrellado); Menta Mulato (té negro, chocolate, menta peperita); Vainila Vainilla (té negro, trocitos de vainilla) y Fresca-mente (té verde, cedrón, melisa, pomelo y limón) son parte del nuevo universo de blends que ofrece “Vreza” desde este mes. Estos nuevos gustos, si se quiere, se suman a las ocho variedades creadas en la primera etapa de este año. “Nosotros mismos cortamos en trozos la fruta -explica Vanesa- y conoce de memoria el contenido de cada recipiente con los que cuenta a la hora de comenzar a investigar los aromas, sabores y colores.