La chalota pequeña es una planta perenne, bulbosa, con varios bulbos unidos en la base de forma ovoide, de tamaño mediano, con el interior de color verde violáceo y cubierta rojiza. Raíces fibrosas, abundantes y poco profundas. Hojas pequeñas, lineales, delgadas parecidas a las de las gramíneas, cilíndricas y huecas. Flores pequeñas, numerosas, de color blanco o azul, reunidas en umbelas terminales de un escapo de hasta 50 cm de altura. El fruto es una cápsula de color castaño claro conteniendo semillas planas de color negro. 
Esta especie perteneciente a la familia botánica de las Liliáceas, igual que la cebolla y el tulipán, es posiblemente originaria de Asia Menor, pues aún no se ha podido certificar la certeza de su origen por lo que no se descarta que podría ser cultígena. Se la cultiva como condimenticia por su agradable y suave sabor entre la cebolla y el ajo. Es una bulbosa semejante a la cebolla o a un ajo grande. Rica en potasio, fósforo y Vitamina C. Se la consume cruda o cocida en ensaladas, sopas o acompañando carnes con salsas de la cocina más exquisita.
De clima templado-frío con inviernos suaves soporta muy bien las heladas. Necesita plena exposición soleada. En la etapa de crecimiento vegetativo exige temperaturas nocturnas entre 8°C y 20°C y temperaturas medias mensuales entre 13°C y 24°C. Para formar y llenar los bulbos con normalidad necesita temperaturas media diarias entre los 18°C y 20°C. En general los bulbillos de mayor tamaño producen un mayor crecimiento vegetativo y bulbos más grandes. Necesita suelos permeables, bien aireados, de textura franco arenosa y buen tenor de materia orgánica. Muy exigente en fósforo y potasio que se pueden aportar con las cenizas de maderas. No soporta excesos de nitrógeno. No tolera los suelos inundables, el exceso de humedad ni los pH alcalinos ni los muy ácidos prefiriendo los neutros.

Detalles. El cultivo se inicia preparando el terreno de modo de nivelarlo y emparejarlo para evitar el encharcamiento y aportando arena y materia orgánica, si este fuera el déficit, para facilitar la infiltración del agua y el aporte de nutrientes. Se utiliza para su implantación los bulbillos que deben estar sanos, sin ninguna parasitosis, bien formados y de buen tamaño. Los bulbillos se distribuyen separándolos cada 10 cm sobre los surcos previamente preparados y distanciados a 40 cm. Al emerger las primeras hojas es conveniente fertilizar con nitrógeno y fósforo pues responde muy bien a ellos. Necesita que el suelo este húmedo hasta los 40 cm de profundidad, sin encharcarse, durante todo el ciclo de crecimiento y hasta que comienzan a secarse parte de sus hojas. En esa etapa se debe suspender el riego, si lo hubiera, para permitir que el suelo se seque y facilitar la cosecha.
Si el suelo permanece húmedo cuando los bulbos han madurado se pueden producir podredumbres de raíces y de las envolturas externas. Se cosecha cuando la parte aérea se seca parcialmente y se vuelca sobre el suelo. Luego de cosechado se practica el “curado” que le permite completar el secado del bulbo y de la parte aérea colocándolos en sitios secos y ventilados. Durante todo el cultivo se erradican, mediante carpidas entre los surcos, las malezas. A medida que desarrollen las varas florales se las erradica, salvo que se quiera recolectar semillas, pues dificultan que los bulbos aumente de tamaño.
Las plagas más frecuentes y agresivas son nematodes del tallo y del bulbo que se controlan con productos nematicidas, ácaros y trips que se controlan con aceite mineral o emulsionable. Las enfermedades que lo afectan notablemente son roya (Puccinia porrii) y mildiu (Peronospora destructor) que se controlan con fungicidas específicos. Otras enfermedades ocasionales son causadas por hongos del género Alternaria y Esclerotinia y otras causadas por virus.