Por Damián Damore /Fotos: Jazmín Arellano (Enviados especiales a Victorica, La Pampa)
 
Dicen los victoriquenses de sí mismos que con la lluvia se achican. El día sábado, en la apertura de la nueva edición de la Fiesta Nacional de la Ganadería del Oeste Pampeano, demostraron lo contrario.
 
Es cierto que en la Plaza Héroes de Cochicó no hubo tanta gente como el año pasado, cuando La Bersuit coronó la primera luna con más de cinco mil personas en un lleno total. En la víspera, las lluvias fuertes amilanaron a los habitantes, que con la nueva amenaza se quedaron en casa a escuchar por radio el festival.
 
La Peña El Caldén le dio la bienvenida al público con baile, dejando la duda para el resto de la noche. ¿Si llueve se suspendía o se trasladaba la fiesta al gimnasio cubierto del club Cochicó? Los relámpagos no hacían más que dilatar la incertidumbre, pero cuando La Negra Salsa subió al escenario, los locales se rindieron ante las inclemencias del tiempo.
 
Con las primeras gotas, algunos abandonaron las butacas del escenario Raúl H. Kenny, pero todo se revolucionó con el cierre de Las Valijas (el grupo comandado por Marcos Maza, ex Los Amigos), también riojanos, que llegaron con temas como “Domingo santiagueño”, “Mi abuela bailó la zamba”, “Chiquitita”, de ABBA y el clásico de Los del Fuego que se entona en los estadios que fue como bis: “Jurabas tú”. 
 
Tras una presentación más adecuada a una promoción televisiva que a un show (una cinta grabada le daba la bienevenida al grupo como si viniera de otra galaxia), se lanzaron con ese repertorio ecléctico. 
 
A la 1, la lluvia caía con todo y los valientes que permanecieron se encontraron con bolsas de harina que se derramaron como nieve. Así comenzó una guerra entre los asistentes y los que se refugiaban en la ochava de los locales para evitar el agua, afuera del perímetro. Había quienes se defendían con las sillas sobre las cabezas.
 
La noche terminó con una gran tormenta que evaporó el calor. El domingo hubo mucha más gente. Las mil butacas que rodean el escenario estaban cubiertas y los alrededores de la plaza también. 
 
Las Valijas repitieron show en la segunda jornada con una presentación más corta pero con la misma intensidad. Luego fue el turno de los locales Osvaldo Pérez, María Celeste Andrada y su hijo, Matías Godoy, que hicieron sets cortitos.
 
El humor lo puso un divertido Popo Giaveno contando anécdotas de pueblo. El cierre quedó para el formoseño Lazarito Caballero, que también arengó a un público que aún no se metía de lleno en la fiesta. 
 
Lazarito, consagrado en Cosquín 2014, salió ataviado con poncho sobre el hombro, tocó el violín y dejó un tendal de canciones bonitas, en especial un popurri de chamamés correntinos que cerraron la noche del domingo, más fresca, al fin, que las anteriores.