La chimpancé Cecilia nació en 1997 y toda su vida ha vivido entre rejas en el Zoológico de Mendoza, pero sus días están por cambiar para siempre, y todo parece indicar que para mejor. Autoridades provinciales y de una asociación defensora de los derechos de los animales acordaron en una audiencia judicial que la primate sea trasladada a un santuario ubicado en San Pablo, Brasil.

De esta manera, Cecilia seguirá viviendo en cautiverio pero en un ambiente más favorable y controlado, el santuario de Sorocaba cuenta con certificaciones internacionales que lo validan y lo hacen propicio para estos animales, y en comunidad con otros ajemplares de su especie.

Con la desición de trasladarla a Brasil quedó descartada la idea de llevarla al zoológico privado de Bubalcó, Río Negro, como un canje reproductivo. “La decisión tomada apunta a mejorar la calidad de vida. El año pasado se había resuelto mandarla a Río Negro, pero esta posibilidad es superadora ya que el santuario de Brasil está certificado por sus condiciones y calidad. Es preferible que vaya allá y viva en comunidad con otros chimpancés antes que trasladarla a otro zoológico privado, donde va a estar sola o con otro chimpancé -en caso de que éste la acepte-.  Además, nosotros no veíamos con buenos ojos el tema del canje, no coincide con el modelo de Ecoparque que estamos impulsando”, destacó el secretario de Ambiente, Humberto Mingorance, quien participó de la audiencia.

Ésta fue convocada por la jueza Alejandra Mauricio y, además de las autoridades de Ambiente, participaron representantes de la Fiscalía de Estado y de la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales (Afada), quienes vienen siguiendo la situación de Cecilia desde hace varios años y también celebraron la voluntad conjunta de trasladarla al vecino país.

Dentro de un mes habrá una nueva audiencia en la que el Gobierno deberá acreditar los avances en los trámites jurídicos y administrativos para poder concretar finalmente el traslado. 

“Donaríamos a Cecilia, nos desprenderíamos del animal con algunas condiciones que hemos solicitado. Por ejemplo, queremos tener la posibilidad de entrar al recinto y ver cómo está, en cualquier momento de su vida. Esto es algo a lo que el santuario ha accedido en las primeras comunicaciones que hemos tenido y a lo que el zoológico de Río Negro no quería acceder”, destacó Mingorance.

Recurrir a la figura comercial de donación para evaluar el destino de Cecilia es absolutamente errado e innecesario, tanto desde un enfoque legal pero con más razón desde el plano moral. Mantener la idea de comercialización ‘gratuita y voluntaria’ del ejemplar implica desconocer absolutamente el trasfondo biológico del asunto, en el cual se debe priorizar y garantizar el bienestar de este ser sintiente (y de ello no hay duda que el Santuario de Sorocaba lleva grandes ventajas respecto al Zoo de Bubalcó por múltiples razones)”, se explayó a su turno el titular de Afada, Pablo Buompadre, quien indicó que utilizar la figura de la donación resulta contraria a la idea de entender que Cecilia es un “sujeto no humano titular de derechos”.

Junto con el oso polar Arturo, Cecilia es la habitante más famosa del zoológico mendocino. Sin embargo, su fama es tristemente célebre, ya que desde hace años es noticia por su soledad, las condiciones en las que vive y los constantes reclamos para que se la traslade a otro hábitat más acorde a sus características. 

“Cecilia tiene más de media vida por delante, teniendo en cuenta que con las condiciones adecuadas son especies que viven más de 40 años y ella tiene 19”, indicó Mingorance.

Para el titular de Afada, Pablo Buompadre, entender que Cecilia es un “instrumento” que puede seguir siendo objeto de transacciones entre zoológicos implica seguir ubicándola legalmente dentro de una categoría jurídica de la cual ellos pretenden sacarla. A pesar de esto, se ha dado un gran paso al sacarla del Zoológico de Mendoza, donde hace pocos meses murieron 17 animales por ingerir alfalfa con agrotóxico.