A fines de este año estará terminada la red de sensores de información ambiental y urbana que se está instalando en la Ciudad de Buenos Aires.

Este proyecto permitirá medir datos de decenas de variables: desde la densidad del tránsito vehicular hasta la cantidad exacta de personas que asisten a un recital o en una concentración masiva en un espacio público.

Contará con 1.000 sensores con tecnología capaz de medir y transmitir en tiempo real a través de Internet datos de temperatura, emisiones de gas, humedad, velocidad de viento, cantidad de vehículos, objetos, personas, bicicletas y hasta perros.

“Poder tomar datos en tiempo real te habilita a tomar decisiones al instante: si por culpa de un accidente hay una congestión en una avenida ahora vamos a poder cambiar la onda verde de esa misma traza”, explicó hoy el ministro de Modernización, Andy Freire.

En casos de grandes concentraciones de gente -recitales, carreras o manifestaciones-, se podrá calcular la cantidad exacta de asistentes para predecir cuántas ambulancias se necesitan reservar para estar preparados en caso de una emergencia o para facilitar la logística de la desconcentración.

La tecnología de ‘hit-maps’ -mapa de calor o flujo de gente en un lugar- también ayudará a detectar qué lugares de una plaza o un parque son los más frecuentados por los vecinos para ayudar, por ejemplo, a diseñar nuevos senderos.

La mayoría de los sensores estarán ubicados en la zona céntrica de la Ciudad, ya que es el área donde más gente se mueve a diario, aunque van a ser distribuidos en distintos puntos de Buenos Aires para tener información precisa de todas las áreas.

El objetivo es que para fin de año ya estén funcionando dos páginas web: una que en la que figuren los datos sistematizados y otra con la información “en crudo”, para que sean usados por desarrolladores o emprendedores para la creación de nuevas aplicaciones.