El sistema de doma tradicional suele dejar secuelas irreparables en los caballos, y traer graves consecuencias para el animal. Los criadores más importantes del país sufren enormes pérdidas debido al castigo físico y sometimiento en la doma convencional. Sergio Paz, ingeniero zootecnista y profesor a cargo de la cátedra de Equinotecnia de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, y sus ayudantes de investigación, tomaron nota de esto, y desarrollaron una técnica denominada TVAN (Técnica de Vinculación y Aprendizaje no Traumático), que mediante una serie de maniobras se busca reducir la tasa de pérdida de potrillos por problemas de vinculación con el ser humano, sobre todo en el proceso de doma. La técnica TVAN, que se encuentra en su etapa experimental, se realiza en el marco de un convenio firmado entre la Universidad Nacional de Lomas de Zamora con la Estancia La República, la cabaña más exitosa de la raza criolla en Latinoamérica y el mundo, ubicada en Luján, provincia de Buenos Aires. “Hay una tasa de pérdida muy alta en la mayoría de las cabañas, generalmente por lesiones de los potrillos o porque tienen un fuerte temperamento, lo que hace más costoso el proceso de doma, cuesta amansarlos, y teniendo las mejores líneas genéticas, se desperdicia mucho material a partir de un proceso de vinculación que se genera tradicionalmente a partir de traumas”, explica el ingeniero Paz, y resalta la predisposición de la Estancia La República, que brinda el lugar y los animales para el proceso de investigación: “La Estancia nos deja insertarnos dentro del sistema de trabajo de la cabaña. Nos metemos en su riñón. No hay laboratorios para hacer investigaciones de este tipo. Lo hacemos aquí porque la cabaña tiene un espíritu innovador y quiere que su genética llegue a su máxima expresión, dentro de ese sistema es que elaboramos un trabajo que a la cabaña le da resultado, al igual que a la raza, y para nosotros es sumamente importante”, dice Sergio. 

Trabajo a campo. En noviembre de 2010, Sergio y su equipo de ayudantes de investigación, alumnos de la carrera de Ingeniería zootecnista, se instalaron en la Estancia La República y comenzaron a desarrollar el proyecto, primero con una técnica de sociabilización temprana, y este año, comenzaron a aplicar la técnica TVAN con el 10 por ciento de los nacimientos de potrillos de la cabaña. El primer ensayo que realizaron había sido hace dos años con 12 potrillos, y en el 2011, trabajaron con 16 ejemplares.
    El proceso comienza con la aplicación de un paquete de 20 maniobras aproximadamente, en una duración de 21 días con cada potrillo de entre 48 a 72 horas de nacimiento. La primera etapa es de vinculación, en la cual el potrillo es separado de su madre por primera vez, sin golpes ni tironeos. Luego se lo embozala y por medio de caricias y otros ejercicios, se busca desensibilizarlo: “Cambiamos todo el tiempo de operario para que no se acostumbren al mismo”, explica Paz, y luego agrega: “Las características medio ambientales también son muy importantes. Estamos en una fase bien experimental, hay que sustentarlo a partir de un aprendizaje de la mano de obra, de su capacitación. Si hacemos este trabajo y cuando los potrillos van al campo y le dan lonja, se pierde todo lo que fuimos logrando”. 
El proceso total tiene una duración aproximada de 45 minutos por día, por animal, aunque hay procesos que duran 20 minutos desde que se agarra y se libera el potrillo. “Queremos saber si el potrillo tiene la capacidad de aprender lo que le estamos enseñando, e incorporarlo. Los resultados hasta el momento son muy alentadores, pero también hacemos un sistema en el cual observamos si se acostumbra a una rutina ordenada, y de igual manera a un sistema desordenado, de esa manera lo que vemos es si se acostumbra a la rutina o a los procedimientos. Este es un proceso de mucha duración de ensayo”, dice el ingeniero, mientras observa trabajar a sus ayudantes, y les lanza alguna indicación. Cada potrillo arroja unos 600 datos. Se mide el tiempo de duración en cada maniobra y se aplica una puntuación. De un total de 55 potrillos, 30 fueron tratados por medio de la técnica TVAN, y los 25 restantes con la técnica tradicional que aplica la cabaña. “Hay un contacto permanente con los domadores que van a domar a estos potrillos. Les interesa el trabajo, y ya estuvieron trabajando con potrillos tratados con nuestra técnica, y comprobaron que en la etapa de amanse los potrillos no presentan ninguna complicación”, resalta Sergio.
Luego del destete, que se produce al sexto mes del nacimiento, Sergio y su equipo de investigación vuelven a tomar contacto con los potrillos para aplicar nuevamente las maniobras, y observar las respuestas del animal. Cuatro meses más tarde, cuando se realiza la separación entre machos y hembras, retoman la relación con los potrillos. “Después vamos a continuar haciendo seguimientos semestrales hasta tanto llegue la doma”, dice Paz.

Amor a caballo: En la Argentina hay una tradición muy fuerte en cuanto a la producción equina, que es reconocida a nivel mundial en las distintas razas como los SPC, Polo y Criollos, entre otros, y cada vez hay más jóvenes que se vuelcan a esta producción. Cristian Rojas, Elián Martínez, Mariana Flores, Florencia García, Ezequiel García, Noelia Fernández, Fiorella Tobio, Daniela Refojo, Martín Corti, Juan Arioni y Patricia Hansen, son algunos de los jóvenes que cursan la cátedra de Equinotecnia de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, y quienes forman parte del proyecto. Los une la pasión por los caballos, por quienes dejaron sus vacaciones a un lado y se instalaron en la Estancia La República para seguir aprendiendo de ellos. “Es una buena manera de vincular toda la parte práctica de lo que es el trabajo a campo en un lugar real, y vincularlo con un proyecto de investigación del cual somos parte”, dice Elián Martínez, y su compañero Cristian Rojas agrega: “Esta materia está en quinto año, pero sería bueno que los alumnos que están cursando los primeros años vengan a ver la realidad de lo que van a tener que hacer cuando se reciban. Sentimos pasión por los caballos”