No hay lugar en la tierra en donde el hombre no haya dejado su huella contaminante. Hasta hace muy poco se pensaba que las grandes fosas marinas eran los últimos rincones en el mundo que estaban libres de residuos de la actividad humana, pero un reciente estudio de la Universidad de Aberdeen (Inglaterra) reveló que en la Fosa de las Marianas y la de Kermadec, a 10.000 metros de profundidad, existen concentraciones críticas de residuos químicos provenientes de la industria humana.

Investigadores de la Universidad de Aberdeen descendieron a más de 10.000 metros de profundidad en la Fosa de las Marianas, el pozo más profundo que tiene el planeta, donde la presión atmosférica supera en mil a la que existe en la superficie. Sólo tres personas en el mundo lo han hecho. Con la ayuda de robots submarinos, han logrado capturar algunos de los extraños seres vivos que habitan estas oscuras profundidades y han hallado concentraciones “extraordinarias” de bifenilos policlorados (PCB, en inglés) y polibromodifenil éteres (PBDEs), elementos usados en los electrodomésticos y en dispositivos eléctricos hogareños.

Los pequeños crustáceos hallados en la Fosa de las Marianas tienen más de cincuenta veces más concentración de PCB que los cangrejos que habitan el lago Liahoe, uno de los ríos más contaminados de China. El estudio de la Universidad inglesa fue publicado en la revista Nature Ecology and Evolution. “El único otro punto del Noroeste del Pacífico con valores comparables a los de las Marianas es la Bahía de Suruga, en Japón, una zona muy industrializada con un alto uso de químicos organoclorados”, se explica en el estudio que comprueba que la contaminación que existe en la superficie es comparable con la de las profundidades.

La huella de la actividad humana en el planeta se siente en toda la naturaleza. Tanto el PCB como el PBDE, están dentro de los contaminantes orgánicos persistentes. Uno de los compuestos hallados en las profundidades es el DDT, que es un agente químico que halla en casi todo los insecticidas que se usan en el mundo, fue muy popular para erradicar y prevenir el tifus y la fiebre amarilla, pero su huella en la naturaleza es letal. Los efectos sobre la flora y la fauna son severos ya que su presencia no desaparece ni se diluye en el agua.

Debido a la presencia de estos agentes químicos que se han hallado hasta en los rincones más inhóspitos del planeta, un grupo de científicos postuló que estamos ante el inicio de una nueva era geológica marcada por el impacto de la presencia del hombre en la Tierra, el denominado Antropoceno. Los científicos de la Universidad de Aberdeen todavía no han podido hallar la formula para saber cómo la contaminación de la superficie puede llegar a lugares tan inaccesibles como la Fosa de las Marianas, y en concentraciones tan altas. Según declaraciones de los expertos al diario El País, “los investigadores creen que la contaminación avanza a un ritmo muy rápido desde el origen hasta lo más profundo del océano, como se demostró tras el accidente en la central nuclear de Fukushima, cuyos isótopos radioactivos se hundieron en la columna de agua a unos 70 metros al día. “Se estima que hay unas 370.000 toneladas de PCB en el océano

La actividad humana en la superficie de la tierra está más conectada con los territorios inaccesibles de las profundidades de lo que se creía. “Los lugares más profundos del océano ya no están exentos de contaminación“, concluye Katherine Dafforn, miembro del equipo que investigó las fosas. Todavía se desconoce el efecto de esta contaminación en la fauna, pero lo cierto es que el hombre está dañando el planeta a un paso acelerado.