Las altas temperaturas que atraviesa gran parte del territorio nacional sería la causa de la aparición de tapiocas en la costa atlántica argentina. Liriope tetraphylla es el nombre científico de estas micro medusas o aguas vivas que se acercan a la costa con el viento norte. Desde Pinamar hasta Villa Gesell los turistas los últimos días han tenido que convivir con estas “burbujas vivas” que pican y producen ardores. Hay playas que no permiten el ingreso al agua.

Las altas temperaturas que se están dando estos días, sumado al calentamiento de las corrientes marinas y el viento norte han logrado atraer a las tapiocas hacia la costa atlántica. El viento de tierra cálido es el que atrae a las tapiocas una vez que se introduce en el mar. Se alimentan de microorganismos que llegan trasladados por el viento, en contra corriente. Los guardavidas aconsejan no meterse al mar ya que las tapicas no llegan a medir más de un centímetro de diámetro y pueden introducirse en las partes íntimas de los cuerpos de los nadadores.

“Las tapiocas se acercan a la costa cuando hay viento continental. Cuando rota el viento y viene del sur desaparecen pero apenas vuelve a cambiar la dirección regresan”, comenta a la prensa Pablo, guardavidas en Cariló.

La tapioca, cuyo nombre científico es Liriope tetraphylla es un microorganismo de menos de un centímetro de diámetro. Al ojo humano es casi invisible ya que el 95% de su composición es agua. “Se reproducen muy rápidamente y no hay solución alguna, depende del cambio de marea y viento”, comentó Jennifer Pezzo, de la Fundación Ecológica Pinamar.

Cada familia tiene un remedio casero para atenuar los molestos efectos que tienen sobre la piel el roce con una tapioca, el guardavidas de Cariló tiene su receta: para aquellos veraneantes que no quieren dejar de disfrutar del mar, aconseja “ponerse vaselina en todas partes del cuerpo para que no pique, y cuando se sale del agua darse una ducha de agua dulce. Para neutralizar el efecto del roce hay que ponerse amoníaco, sin exposición al sol y con agua dulce