“Cuando un niño o adolescente -sea cual sea la problemática- baja del caballo, no será el mismo que subió 30 minutos antes de la sesión. El impacto de la técnica pedagógica ecuestre se ve en el cuerpo, en la cara, en la sonrisa”, así expresa la consecuencia de la equinoterapia Marcela Aldazábal, Jefa de esta terapia del Departamento Materno Infantil del Hospital Miliar.

Hace 16 años que este Hospital brinda esta terapia. Su trabajo es referente a nivel mundial. La equinoterapia “no es solamente subir al paciente a un caballo. Se basa en los principios básicos de la estimulación temprana, El logro de postura y correcto asiento es fundamental. Deben coincidir los dos centros de gravedad: el del caballo y el del paciente para que la terapia tenga éxito” Para una persona con discapacidad motriz, subir a un caballo estimula los músculos de pies y cabeza, mejora la postura y establece una realidad beneficiosa basada en el disfrute y en crear un vínculo entre el caballo y el paciente.

La psicopedagoga Daniela Moreno Gramajo relata la experiencia con un paciente, que en un principio sentía miedo al subir al caballo, pero con el desarrollo de las sesiones, eso se fue modificando. “Trabajamos el miedo y el vínculo con el caballo y pudo tranquilizarse y empezar a disfrutar”. La sesión dura hasta 40 minutos.

“El trabajo empieza ‘pie a tierra’, momento en que el chico se acerca al caballo y entra en contacto con el animal, lo acaricia, le habla y se sube en doble monta con el instructor o solo según la problemática que presente el paciente”, afirma Valeria Moratorio, instructora del equipo de Equinoterapia. Esta alternativa que está cada vez más aceptada en los tratamientos de medicina oficial, le da a los pacientes confianza en si mismo, mejora la autoestima y ayuda a la rehabilitación.

Las patologías que más requieren el uso de esta terapia son los autismo, retrasos madurativos, parálisis cerebral, problemas de conducta. Los médicos que solicitan sesiones de equinoterapia se muestran satisfechos por el avance de los pacientes. Ya en la primera sesión se ven síntomas positivos.

El taller de Equinoterapia  del Regimiento de Granaderos del Hospital Militar recibe niños y adolescentes de todo el país que encuentran en este espacio una alternativa fundada en el sentimiento, la calma y la relajación. “Estos niños viven de consultorio en consultorio. Verlos rehabilitarse sobre un caballo al aire libre mientras es un logro de ellos y también un orgullo para nosotros”, resume el jefe de Pediatría Dr. Germán Falke.