Hombre de Quilmes, gran dibujante y personal colorista, siempre he asociado su obra a la de mi admirado José Gutiérrez Solana (1886-1945), gran artista de Santander de quien algunas de sus mayores obras fueron compradas por coleccionistas argentinos y en las últimas décadas volvieron a España.
El violeta era el color que lo definía y lo popular su temática preferida: el tango, las carreras de caballos, los billares (que también fue un tema que desarrolló magistralmente Carlos Torrallardona), los bares, la figura de Carlos Gardel. Quilmes: su aldea universal, los ciclistas, el fútbol, las estaciones de trenes y también una serie de arte religioso de importante valor.
Ha sido Rafael Squirru quien ha destacado su valor dentro del arte de la Escuela de Buenos Aires; y expresó: “La claridad ha sido desde siempre una de las condiciones primordiales de todo clasicismo y es por esa doble condición de claro y emotivo al mismo tiempo que otorgo a Severi la jerarquía de clásico”. Existe un libro extraordinario sobre su vida y su obra, escrito por el inolvidable Enrique Horacio Gené hace una década.
Aldo Severi, hijo de inmigrantes italianos, nació el 27 de junio de 1928, en el porteño barrio de La Boca. Pasó su infancia en Quilmes, al sur del conurbano bonaerense, lugar donde se aferró el resto de su vida.
Cursó los tres niveles de las escuelas nacionales de Bellas Artes: la “Manuel Belgrano”, la “Prilidiano Pueyrredón” y la Superior “Ernesto de la Cárcova”. En 1951 inició su labor docente, que se extenderá por más de 50 años, como profesor en colegios, escuelas oficiales y privadas de Buenos Aires y especialmente de Quilmes. Expresó el artista: “Enseñar, cuando lo hacés de alma, como un compromiso de vida, es una forma de pasarte cotidianamente en limpio, de encontrar un lenguaje que trasmita lo que a vos mismo te costó tanto entender. A veces como en un inesperado milagro, mientras hablás, alcanzás una nueva dimensión de algo que has vivido elaborando en tu interior durante mucho tiempo. Yo aprendí, aprendiendo; pero creo que mucho más enseñando…”.
Comenzó a participar en los concursos de Bellas Artes, obteniendo numerosos premios, entre ellos en 1958 el Premio en Pintura “Cecilia Grierson” en el Salón Nacional, en el que realizó envíos hasta 1970. En 1963 realizó su primera exposición individual en la galería Van Riel, de Buenos Aires.
Durante 8 años (entre 1972 y 1980) fue ilustrador de cuentos y poesías del tradicional suplemento cultural de los domingos del Diario La Prensa. También fue Director de Cultura de la Municipalidad de Quilmes (1973), y durante 10 años (1980-1990), Director del Museo Municipal de Artes Visuales de esa ciudad, acrecentando felizmente en este período su patrimonio y organizando numerosas exposiciones de artistas locales y nacionales.
Siempre acompañado por Giuliana, su mujer, trabajaron y disfrutaron de dos años en Italia, donde Aldo realizó exposiciones en importantes centros culturales de la península.
Artista completo: ha sido pintor, dibujante, grabador, ilustrador, muralista, ceramista y vitralista. Falleció en Quilmes, a los 76 años, el 23 de junio de 2005.