Por Sonia Renison. Editora de Viajes y Turismo

Los tres hermanos Mazquiarán llevan 15 años dedicados a recibir turistas en su estancia Don José, de Río Mayo, Chubut. Es centenaria y está, claro, llena de historia por cuanto su abuelo, carrero, unía el Oeste chubutense con la costa, llevando los vellones de lana producida con la cría ovina. El hombre conducía esos carros típicos para esta actividad; enormes, con ruedas radiales de madera, altísimas para poder atravesar la nieve, los badenes y poder soportar las crecidas de ríos. Hoy, ese carro está en el casco de la estancia.

Norma Mazquiarán explicó en un reportaje en el programa RUTA990, en Radio Splendid (Sábados de 12 a 13) que la línea de agua mineral lleva dos años en producción y se llama Orizon. Hace una década que saben que debajo de la tierra que pisan latía un manantial de agua pura y fresca y desde entonces manejan la posibilidad de esta producción, que además de generar puestos de trabajo en la zona cuenta con un puntazo a favor: el campo cuenta con el sello de calidad “Full Organic”, una cualidad que pocos lugares en el mundo pueden ostentar. Ese sello es una norma que avala la calidad del campo y el manejo de la producción.

Pero esta familia se dedica a la raza merino. Es que los Mazquiarán crecieron en el campo, entre Comodoro Rivadavia y Río Gallegos, en Santa Cruz. Nelson fue quien desde chico, cuando estaban en el campo y encontraba un guanaco pequeño repetía: “Alguna vez voy a hacer algo con estos bichos”. tanto lo dijo que al fin lo hizo: en 2000 presentó en plena fiesta de la esquila al primer guanaco que logró esquilar.

Hasta ese momento, la mayor dificultad que atravesaban en el manejo del animal es que al ser silvestre, no soportaba los vaivenes del cautiverio y del manejo como ganado para la producción. Hoy, tienen corrales de alambre olímpico como el que se utiliza en la cría de ciervos y lograron desarrollar la cadena de producción capacitando tejedoras de la región y adaptando una maquina especial alemana para el tratamiento del pelo de este camelido americano considerado, con sus 14,5 micrones de fineza, como una fibra semi preciosa que forma parte del Proyecto Guenguel (vocablo Aonikenk -tehuelche- que significa “panza blanca”, de donde se extrae el pelo más fino de este animal).

Los Mazquiarán son incansables. Norma se perfeccionó en turismo cuando era incipiente el crecimiento de esta actividad tal como la conocemos ahora y puso en valor las instalaciones de la estancia para continuar con las visitas al predio. También recreó un sinfín de actividades, desde cabalgatas hasta visitas guiadas por las etapas productivas del campo y por un alero con pinturas rupestres, además de la pesca deportivas de truchas.

Mientras tanto, en el manantial de donde beben el agua más pura que brinda el corazón de la tierra, montaron una planta de explotación de agua mineral que tiene capacidad para producir 1.300.000 litros por día. Como para saber que el agua, en la tierra de los Mazquiarán, tiene cuerda para rato.

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www.turismoguenguel.com