Por Eduardo Bustos

A pocas semanas del inicio de la siembra de los cultivos finos, los productores argentinos aún están a la expectativa de la superficie que destinarán al trigo. Sobre todo después de la experiencia negativa de la campaña 2012/2013, que concluyó con una cosecha de algo más de 9 millones de toneladas (M/T) y una superficie cubierta que apenas alcanzó a los 3,16 millones de hectáreas (M/H), valores muy inferiores a los que se habían obtenido en el ciclo precedente, en el cual se alcanzó una siembra de 4,6 M/H, con una trilla que superó los 14 M/T.
Las precipitaciones de la última primavera y principios del verano afectaron con altos grados de humedad y enfermedades a los cultivos de trigo y cebada. Para peor, la falta de precio que se registró en ese momento para el primero de los cereales -forzada por la intervención oficial, que lo mantuvo pisado al limitar las exportaciones-, terminó de complicar el panorama para los productores.
Sin embargo, los analistas de mercado esperan para la nueva campaña un aumento del 10 por ciento en la cobertura con trigo y una merma de la superficie destinada a los cultivos de alternativa, entre ellos la colza y la cebada. Esta última, en la campaña anterior, había alcanzado una superficie sembrada de 1,65 M/H y una cosecha de 5 M/T. Esos números, en esta campaña, tenderían a bajar.
“Tenemos un poquito de miedo, parece que quieren incentivarnos para sembrar y abrir la exportación. Ahora parece que hacen las cosas con más tiempo”, asegura a El Federal Santiago Camerón, productor de Otamendi, Buenos Aires.
Más allá del entusiasmo, los productores abrigan ciertos temores con respecto al precio que se podría pagar por el trigo el año que viene.

Expectativa. “Si logramos obtener un precio que sea rentable, es posible que aumente la superficie destinada al trigo, porque hasta ahora los U$S 170 o U$S 175 esperados no crean mucho entusiasmo. Nadie sabe qué va a pasar más allá del campo, porque la intervención estatal en el sistema económico -financiero no ayuda. Habrá que esperar uno o dos meses para decidir. Igual creo que se va a sembrar un poquito más que el año pasado y, habrá menos cebada”, especula el productor, que trabaja en la zona de Necochea y Lobería.
La empresa agropecuaria de Camerón destina cada año a la siembra de fina una superficie que representa del 35 al 40 por ciento de su tierra disponible, unas 700 hectáreas sobre un total de 2 mil. En la campaña 2012/2013, sin embargo, destinó al trigo apenas 30 hectáreas.
Martín Sartori es productor en el norte de Santa Fe. Es un poco más conservador al momento de hablar de superficie cubierta con trigo, y espera señales más positivas hacia los productores para la nueva campaña fina: “Por lo que escucho se habla muy poco de trigo. Ha dejado de ser un cultivo atractivo, salió de la agenda de los productores. Muchos lo haremos en una superficie más chica, siempre y cuando haya humedad al momento de la siembra”, argumenta.
Para el santafecino, en la campaña 2013/2014 el productor sembrará trigo, pero “este año depende de muchas condiciones, además del agua acumulada en el perfil del suelo. En nuestro caso no haremos más de unas 200 o 300 hectáreas sobre las dedicadas a la agricultura, como máximo”, vaticina.
Según Sartori, “los agricultores aprendimos hace un par de años que si las condiciones de agua no están dadas tenemos que ser fríos, pero si se dan las condiciones y con otra situación de mercado, se podría hacer el doble o más”, asegura.
En cambio Jorge Lassalle, propietario de la explotación familiar Las Arenas -ubicada en la Ruta 65, a unos siete kilómetros de Junín-, maneja un campo de 208 hectáreas que incorporó la ganadería hace no más de tres años, y hace agricultura con siembra directa. En la campaña 2012/2013, el agricultor decidió no sembrar trigo, porque “está muy complicado el tema de la comercialización. Por eso lo hemos relegado hasta que se aclaren las cosas, ya que no se lograron los precios esperados y decidimos hacer colza”.
Lassalle destinó en la campaña 2011/2012 unas 100 hectáreas al trigo, con un rinde promedio de seis mil kilos/hectárea y en la campaña actual destinará esa superficie a la ganadería y al cultivo de avena.  

Visión diferente. “Hay una actitud más positiva de los productores, porque tenemos una mayor cantidad de consultas y vemos en la zona central (parte de Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y La Pampa) una mayor tendencia a sembrar trigo. Por eso creo que buscarán revertir lo que fue la cebada el año pasado”, evalúa Domingo Capeloni, presidente de la Aaprotrigo (Asociación Argentina de Productores de Trigo) y directivo de una empresa proveedora de semillas.
Las semilleras recibían el año pasado diez consultas por cebada y media por trigo. Hoy, diez llaman preguntando por trigo, y sólo uno por cebada.
“Aquí hay una realidad. Al 50 por ciento de los molinos harineros que están en el centro del país, hoy les falta mercadería. El productor eso lo percibe, y es seguramente el factor que está marcando la intención de siembra de la nueva campaña.”
Por otra parte “el precio acompaña y se encuentra en valores similares a los de un quintal de soja y no el diez a uno que tuvimos otros años”.
Entre semilleros, técnicos y productores hay coincidencias generalizadas en que las condiciones que se presentan este año son mejores comparado con el período anterior, porque la industria molinera es muy demandante y por lo menos este año se puede hacer un forward (contratos con precio fijado a futuro), mientras que el año pasado no había precio. En cambio, la cebada se podía vender, porque había valores interesantes, por eso aumentó la superficie destinada a este cultivo.
Respecto de los recientes anuncios del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, de liberar para la exportación 6 millones de toneladas de trigo, Capeloni agrega: “todo lo que se suma es bienvenido, pero más que recomendar al productor habría que hacerlo con el Gobierno, porque el productor lo que quiere es producir”.
En cuanto al empleo de tecnología en el manejo del cultivo de trigo, Capeloni añade: “El productor está muy bien preparado, sabe desarrollar las cosas. El mercado tiene una oferta de tecnología muy importante, la cual el agricultor utiliza en toda su magnitud”.

Luces amarillas. Hoy la Argentina tiene un problema muy serio que se llama “Rama negra”, una maleza que puede afectar al trigo, al garbanzo, a la soja y al maíz, entre otros cultivos. Esta maleza afecta el rendimiento y está infectando a todos los cultivos, producto de un bajo nivel de rotación.
¿Con qué se combate la rama negra?, responde Capeloni: “Con gramíneas. Si uno libera eso, los otros inconvenientes se corregirán hacia abajo, pero si falta transparencia en el mercado es muy difícil sembrar más gramíneas”, explica. Y añade: “Hablamos de las alternativas que tuvo el productor, pero hay zonas donde no existen las producciones de alternativa, como Santa Rosa (La Pampa), al Sur, que es una zona netamente triguera y lo único que puede hacer un productor es trigo. De lo contrario, lo estamos eliminando del sistema, porque hay zonas donde no hay ninguna posibilidad de hacer otro cultivo que no sea este cereal”.
“Para los productores, lo más importante es contar con un precio, porque todo lo que se dijo hasta ahora, luego se desdice, más allá de los anuncios oficiales”, apunta Raúl Maestre, corredor de cereales y tesorero de Aaprotrigo. “En esta época del año, el productor hace números, se sienta con su planilla y comienza a decidir lo que va a hacer tanto en fina como en gruesa. Toma números reales y concretos. Decide si tomará o no un forward y, en función de ello, hace un análisis económico y decide una rotación de los cultivos y el área a cubrir”, expone el dirigente.
 Según Maestre, un chacarero evalúa las alternativas que tiene en la rotación. Para la fina, de acuerdo con su criterio, puede decidirse por los trigos, que son primos hermanos de las cebadas o la colza, “porque por necesidad tuvo que incluirlos en su rotación, y si venía haciendo trigo, tranquilamente debió elegir otros cultivos de cosecha fina, por la falta de posibilidades comerciales”, explica.
Cabe recordar que el Gobierno Nacional anunció el año pasado la liberación de 6 millones de toneladas de trigo para la exportación, que se redujeron a 4 millones, pero frente a los resultados de una cosecha magra que no alcanzó a los 10 millones de toneladas, debió suspender la emisión de ROE’s por un total de 2 millones de toneladas de trigo.

Señales. En cambio, para la campaña 2013/2014, hay otras señales por los precios esperados para el trigo. Es evidente que las medidas que el Gobierno adoptó para el trigo respecto de los ROEs se aplican también al maíz. Ambos cereales son muy controlados en sus exportaciones, porque tienen una salida muy rápida.
“Hay dos elementos que permiten mejorar la renta una vez logrado el punto de equilibrio. Uno es el excedente y el otro es el precio. Está demostrado que si se bajan las retenciones, el aumento de ese margen permitiría en forma automática sumar áreas que hoy están restringidas para esta producción, y se generarían más rentas para el Gobierno”, resume el corredor de cereales.
Una sensación parecida se llevó Lisardo González, director técnico de Buck Semillas, luego de participar de una reunión de los grupos CREA que se concretó en la ciudad de Buenos Aires, semanas atrás.
Afirma González: “La superficie destinada a trigo aumentará aproximadamente en un 10 por ciento y particularmente en las zonas que tuvieron problemas en la campaña anterior. Una sensación similar dejó el panorama presentado por productores del centro y norte de Buenos Aires, Santa fe y Entre Ríos, áreas en las que el año pasado se plantó cebada, que fue un verdadero desastre por las condiciones climáticas y las enfermedades, que no hubo posibilidades de controlarlas con fungicidas”.
Según el técnico semillero, además hubo lluvias en la etapa de madurez de la cebada, por lo que los cultivos se llenaron en caña y se produjeron vuelcos de espiga con poco peso hectolítrico y malos calibres, que es lo que busca la industria cervecera. Los productores no quedaron muy conformes con las liquidaciones por el material entregado.
Los recientes anuncios del Gobierno respecto de liberar para la exportación 5 millones de toneladas de trigo, de acuerdo con el criterio del representante de Buck, es una buena medida y puede influir en forma positiva para la decisión de sembrar. Cosa que se verá en las semanas por venir.