Cuatro hematólogos de un hospital de la ciudad de Tours, en el centro de Francia, analizaron durante dos años los datos científicos publicados entre 1946 y 2020 en tres grandes bases de datos mundiales.

“A partir de una investigación con palabras claves identificamos 7.000 referencias, con las que localizamos 190 artículos. Utilizando estándares científicos internacionales de análisis, catorce de estos estudios fueron seleccionados para ser analizados en el marco de un meta-análisis sobre 4.000 pacientes y 10.000 testigos“, explicó a la agencia AFP Olivier Hérault, jefe de los servicios de hematología biológica del hospital de Tours.

El científico francés indicó que encontraron “una correlación estadística entre la exposición a una elevada cantidad de pesticidas y el peligro de leucemia mieloide aguda. Es un riesgo relativo de 1,51, lo que significa que en comparación con la población no expuesta a pesticidas aumenta un 50% el riesgo de desarrollar este tipo de leucemia”.

El estudio también determinó que la correlación resulta “más importante” entre los insecticidas y la enfermedad y menos en el caso de los herbicidas y los fungicidas. Además, establece que el peligro es mayor en Asia y Estados Unidos que en Europa.

La investigación médica había demostrado hasta ahora una relación entre el uso de pesticidas en grandes cantidades y el desarrollo de condiciones “pre-leucémicas”, pero no se había demostrado que favoreciera la leucemia mieloide aguda, precisó el hospital de Tours en un comunicado. Hérault añadió que el estudio refuerza “los mensajes de prevención” respecto al uso de pesticidas.

Pesticidas en Argentina

Malformaciones congénitas, problemas respiratorios, neurológicos, alergias, abortos espontáneos y cáncer son solo algunas de las enfermedades que sufren muchos argentinos que habitan cerca de grandes extensiones de cultivos que son rociados con pesticidas, o quienes trabajan en esa tarea.

El caso más emblemático en nuestro país es el de Fabián Tomasi en Basavilbaso, Entre Ríos, quien padecía atrofia muscular y polineuropatía tóxica metabólica, ocasionadas por haber trabajado en una empresa de aplicación aérea de agrotóxicos, donde manipuló productos como glifosato.

Podemos dar el ejemplo de Zoe, una nena que con 2 años debió someterse a un tratamiento oncológico por un linfoma en Sastre, Sanfa Fe, ciudad donde la incidencia de enfermedades circulatorias, cardiovasculares y cáncer supera la media nacional.

En 2016, la mamá de una niña afectada por el uso de agroquímicos en Baigorrita, un pueblo del noroeste de la provincia de Buenos Aires, declaró en el Tribunal Internacional Monsanto que se realizó en La Haya. Martina sufre una insólita malformación congénita ocasionada por la cercanía a un depósito de glifosato. Recordemos que en 2015 la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) perteneciente a la Organización Mundial de la Salud (OMS) categorizó a este herbicida como probablemente cancerígeno.