Fotos: Jazmín Arellano.

 

El dueño de las pelotas.

 

En un hotel céntrico de la ciudad de Córdoba se exhiben más de doscientas pelotas de fútbol. Muchos de esos modelos son reproducciones de los balones oficiales de cada uno de los mundiales que se jugaron hasta hoy. Desde Uruguay en 1930, hasta el último en Sudáfrica, en 2010, están todas las pelotas que fueron el emblema en cada torneo.

 

Raúl Fuglini, córdobes -dueño de la fábrica de pelotas Dale Más-, nos ofrece como muestra de lo que hace una rareza: un esférico con pelo de vaca que podría ser un accesorio de moda. “Es para poner en el living”. Lo muestra para graficar los alcances de la tarea de hacer pelotas.

 

15 mil pelotas en un mes llegó a confeccionar la fábrica. 

 

 

El mundo es redondo.

 

En el hotel César Carman del ACA hay un congreso internacional de fútbol. Fuglini participa de algunas disertaciones como oyente y se da un espacio para hablar con El Federal mientras su hijo y un empleado de la fábrica custodian como centinelas las pelotas que Dale Más exhibe.

 

En el hotel empiezan a pulular hinchas de Boca con camisetas del club xeneixe. “Es que viene Martín”, canta Fuglini, córdobes hasta Noruega. Martín es Palermo, goleador histórico del club de la ribera y orador módico que narra su corta experiencia como ex-jugador. Palermo juega a las escondidas y se esfuma como el mago Coperfield, pero en un momento sale al hall y se le cuelgan treinta hinchas como en un córner.

 

Fuglini se ríe y cuenta cómo empezó él en el fúbol: ”Tenía tornería mecánica, un cliente mío me cuenta un día que quiere ponerse una fábrica de pelotas. Me propone armar la fábrica, ya que estaba muy ocupado con la fabricación de cámaras para pelotas. Le digo que sí, que acepto y me pongo a trabajar. A los seis meses cuando estaba todo listo me dice, “te vendo este negocio” y el 30 de julio de 1965 nació Dale Más. Acabamos de cumplir cuarenta y seis años haciendo pelotas”.

-¿Antes las pelotas eran más pesadas?

 

-No, al contrario, antes eran más livianas y más chicas. Desde hace veinte años, según las reglas de la FIFA, deben pesar entre 420 y 450 gramos. El cortorno debe estar entre los 68 y 71 centímetros.

 

450 gramos pesa una pelota aprobada por la FIFA.

 

Así pega más.

 

 

Palermo dejó en el camino a sus fanáticos llevándose una mesa por delante y derribando pocillos de café como si fueran defensores débiles. Es el único futbolista del lugar que genera tanto alboroto. Chocolate Baley, campeón del mundo con Argentina en 1978 y el Nene Comisso, multicampeón con el River de Labruna, J. J. López y el Beto Alonso, pispean un partido en el plasma gigante del hall del hotel.

 

Al costado, decenas de pelotas se comportan como espectadores europeos.” Tenemos las pelotas de todos los mundiales de fútbol, pero no se venden. Mi hijo me mata si las vendo: hay una replica de cada pelota que se usó en los mundiales.

 

Aparentemente no valen nada, pero son de un valor incalculable. Entramos en el libro Guinnes de los récords en el año 1995, teníamos por aquel entonces 861 modelos distintos de pelotas. La semana pasada volvimos a mandar nuevos datos a Inglaterra: llegamos a los 3 mil modelos”, se enorgullece Fuglini.

 

3 mil modelos de pelotas diferentes confeccionó la fábrica.

¿Cómo se hace una pelota de fútbol?

 

-Hay dos sistemas. Si es de cuero, se corta con un sacabocados (ndr: una matriz) un molde un poco más grande que el que va a quedar en el tamaño de la pelota. Se lo llevan a otra matriz: allí se cortan las puntas y se agujerean los contornos del gajo: por ahí va a pasar la costura. El otro sistema es hacerlo con pvc o poliuretano, es plástico forrado. Hay una máquina que fabrica el forro, que inventé yo, y otra que la pinta. Una vez forrada la parte interior, se corta. El hilado es un tambor que hila a 45 grados, se une con latex y se cocina, es decir que no se estira y no se deforma. Con un buen forro, las pelotas no se ovalan. Nunca me devuelven una pelota.

 

-¿De qué material están hechas?

 

-Cuero, pvc y poliuretano. Un empleado cose las pelotas a mano. Como es un trabajo manual, se cosen cuatro o cinco pelotas por día.

-¿A usted no le gustaría ser dirigente de fútbol?

-Fui dirigente de River, pero de River de Bell Ville. Cuando se fundó el club, había hinchas de River y de Boca, como no se ponían de acuerdo con el nombre y los colores del club, hicieron un sorteo. El nombre lo ganó River, pero los colores son el azul y amarillo. Con eso me doy por hecho.

 

-¿Mira fútbol?

 

-Miro, pero ahora estoy entusiasmado con un torneo femenino de Bell Ville. Son como veinte equipos. Mucho mejor que lo que piensan hacer en la AFA.
 
 

Entraron en el libro Guinnes de los récords en el año 1995, tenían por aquel entonces 861 modelos de pelotas.