Por Matilde Moyano

Cuando una actividad representa una amenaza de daño a la salud humana o al medio ambiente, se deben tomar medidas de precaución, incluso si algunas relaciones de causa y efecto no están completamente establecidas científicamente”, expresa el comunicado de la FIGO.

Según el organismo con sede en Londres, que reúne a ginecólogos y obstetras de todo el mundo, los científicos están observando el incremento de tasas de cáncer, desórdenes neurológicos o defectos de nacimiento por causa de los químicos y eso se debe tener en cuenta.

La FIGO, integrante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y referencia de consulta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), asegura que la petición se basa en la revisión de todas las investigaciones que existen sobre el glifosato, por lo que debe emitir un “principio de precaución”. Es decir, que tiene la responsabilidad social de proteger al público del peligro, cuando las investigaciones científicas demuestren que hay posibles riesgos.

En mujeres embarazadas, los químicos pueden atravesar la placenta y acumularse en el feto, generando secuelas a largo plazo”, indica la FIGO. Recordemos que en los ‘pueblos fumigados’ de nuestro país, son muy frecuentes los abortos espontáneos.

Los médicos que integran la FIGO hicieron una revisión de todos los estudios sobre el glifosato desde que fue patentado por Monsanto en 1961, y emitieron su propio estudio en 2018, reconociendo que los químicos tienen un impacto en la salud y el bienestar de mujeres y recién nacidos. Ahora agregaron un estudio de 2019 que afirma que hay un vínculo probable entre el glifosato y el linfoma no Hodgkins.

Por todo eso piden la suspensión global y aclaran que ese principio de precaución solo se puede rebajar si surgen nuevos descubrimientos científicos que muestren que no hay ningún daño causado por los químicos, es decir, algo imposible.

La salud global debería ser nuestra luz de guía. Recomendamos que la exposición al glifosato en las poblaciones termine con una eliminación global completa“, finaliza el comunicado.

SOBRE EL GLIFOSATO

El glifosato es un veneno que utiliza el sistema de agroproducción para eliminar malezas en cultivos genéticamente modificados (OGM) como soja, maíz, trigo y algodón, ya que estos resisten su nivel de toxicidad. Además de la categorización como ‘probablemente cancerígeno’ que le dio la OMS, cientos de estudios científicos nacionales e internacionales ya demostraron que el glifosato:

> Puede causar cáncer.
> Afecta la biodiversidad de los bosques nativos.
> Está generando sus propias malezas.
> Se acumula en los campos argentinos. 
> Vuelve impermeables los suelos. 
> Se concentra en los sedimentos de la cuenca del río Paraná.
> Puede ocasionar efectos irreversibles en el sistema nervioso.
> Puede impedir el desarrollo embrionario y fetal.
> Enferma a los habitantes de los ´pueblos fumigados‘, a las escuelas rurales.
> Está presente en nuestros alimentos, en helados, en vinos de California, en cervezas alemanas, en alimentos del desayuno en Estados Unidos, en miel uruguaya.
> Está presente en nuestra sangre.
> Está presente en algodón, gasas, tampones, y pañales.
> Es objeto de estudio de más de 830 investigaciones científicas que demuestran el daño que ocasiona a la salud.