Es una de las mejores variedades por su rendimiento y calidad organoléptica, de hojas más grandes que la Salvia común y muy resistente a la sequía. Cultivada como aromática para la industria farmacéutica, licorera, cosmética y alimenticia y como medicinal en la terapéutica vernácula como antiespasmódica, antiséptica, carminativa, tónica, digestiva, diurética, desinfectante bucal, para el tratamiento de afecciones del aparato respiratorio, como antioxidante metabólico, entre otras.
El nombre del género Salvia deriva del latín salveo que significa “salvar o sanar” por sus propiedades terapéuticas. Los principios activos de las esencias que le otorgan su aroma y sabor característico derivan del alcanfor, cineol y ácido oxálico, entre otras. Sus aceites esenciales resultan antioxidantes y también antivíricos y bactericidas de algunas especies de microorganismos patógenos para los vegetales y animales. Todas las partes aéreas de la planta contienen alguna de estas sustancias esenciales y desprenden un agradable aroma. En las artes culinarias se la utiliza como condimento para carnes de cordero, cerdo y vacuna, mantecas, quesos. Combina muy bien con nuez moscada y pimientas

Características. Es una herbácea perenne, subarbustiva de hasta 50 cm de altura, muy ramificada y cespitosa. El tallo es erecto, de sección cuadrada totalmente cubierto de un indumento piloso blanquecino.  De hojas opuestas, pecioladas, oblongo lanceoladas, de 5 a 9 cm de largo, de color grisáceo y bordes finamente dentados. Las flores violetas, pequeñas de 1 a 2 cm de longitud están protegidas por brácteas anchas de color verdoso o violáceo y se encuentran reunidas en cimas terminales. El fruto seco, de forma globosa contiene 4 semillas. Florece en primavera y verano. Se multiplica por semillas, por gajos y por división de matas.
Requiere exposición totalmente soleada, temperaturas templado-cálidas y tolera ambientes y suelos secos. Soporta temperaturas de varios grados bajo cero. Crece y desarrolla muy bien en todo tipo de suelos, siempre que contengan buen tenor de materia orgánica aún en los arenosos, pedregosos, calcáreos y áridos con buen drenaje. No tolera suelos anegadizos ni con pH superiores a 8,2.
El cultivo se inicia con plantines originados de semillas, de gajos o de la división de las matas de plantas madre seleccionadas. Los almácigos se siembran en agosto y septiembre. Los individuos obtenidos por semilla presentan una gran variabilidad morfológica por lo que se recomienda reproducirlos por vía agámica. Los gajos se obtienen en septiembre y octubre, de plantas madre de 2 a 3 años y se cortan a por lo menos cuatro yemas o a 8 ó 10 cm de longitud. El suelo se prepara roturándolo, desmalezando, agregándole estiércol de caballo u otro tipo de materia orgánica si tuviera bajos contenidos de ese componente y luego se empareja y refina. Los plantines se ordenan en surcos distanciados a 70 cm y entre plantas a 30 cm. Una vez implantado y previo al primer corte se carpe, desmaleza y se riega sin encharcar. A los sesenta días de implantado se realiza el primer corte y a los 120-150 días el 2do. Se cosecha 2 veces por año. El 2do año es el de los mayores rindes y luego comienzan a decrecer hasta estabilizarse aproximadamente a la mitad del mayor rinde.
Las cosechas se recomienda practicarlas en plena floración y por las tardes cuando no reciba pleno sol, cortando los extremos de las ramas que contienen hojas y flores. Responde muy bien a la fertilización con nitrógeno, fósforo y potasio recomendándose una a dos  aplicaciones del tipo Triple 15 por año, en general luego de las cosechas. Si se implanta en Septiembre, la primer cosecha es en noviembre-diciembre y la 2da en marzo-abril. La vida útil del cultivo se estima entre 4 y 6 años.
La enfermedad fúngica más frecuente y dañina es la causada por Colletotrichum spp. que provoca necrosis foliar, amarillamiento y caída de las hojas. También son atacadas por oidios (Erysiphe galeopsidis), royas (Puccinia rubsaameni), Phytophtora sp. y virus causantes del mosaico. Las plagas frecuentes y muy dañinas son pulgones, arañuelas, orugas, chinches y nematodos.