La Argentina enfrenta la paradoja de vivir un tiempo de crisis en su propia producción ganadera, mientras que el bloque regional del que participa, el Mercosur, se consolida como el de mayor crecimiento para ese sector a nivel mundial.
Para comprender el proceso, El Federal reunió al ingeniero Carlos Pedretti, directivo de la Asociación Rural del Paraguay y de la empresa La Gran Alborada S.A.; a José Bonica, ingeniero agrónomo, productor agropecuario en ganadería y en arroz y presidente de la Asociación Rural del Uruguay;  y al ingeniero Fernando Fortuny, presidente de la Sociedad Rural Salteña y vicepresidente de Las Lajitas S.A., radicada en la provincia norteña, para charlar sobre el presente del sector ganadero en la región.
Los tres dirigentes participaron de “Miradas 2011. Una Mirada Regional de la Producción Ganadera”, jornada organizada por Biogénesis-Bagó en la Exposición Rural de este año.

LA PRODUCCIoN

-¿Cómo caracterizarían la situación de la producción ganadera en sus países?
-Carlos Pedretti: En Paraguay creció la producción y exportación exponencialmente desde 2003, que fue el año piso, debido a la crisis de la aftosa. Entonces se dieron una serie de reuniones público-privadas con el gobierno, y entonces los privados nos dedicamos a desarrollar un sistema de vacunación fiscalizada y auditada, y a partir de ese compromiso privado, con una legislación adecuada y con voluntad política del gobierno, pudimos mejorar el status sanitario y desarrollar la producción ganadera atrayendo inversiones y subiendo exportaciones desde 125 millones de dólares en 2003 a más de 950 en el 2010. También aumentamos el stock de 9,5 millones de cabezas en esa temporada a más de 12,5 millones actualmente. Aumentamos notoriamente el stock y la eficiencia. La gente comprendió y transmitió todas las tecnologías que se aplicaron en el campo, y nuestro desafío hoy día es mejorar aún más esa productividad.
-Uruguay ya está exportando más que la Argentina.
-José Bonica: Uruguay viene bien en la parte agropecuaria. Ha crecido en los últimos ocho años más que en los últimos treinta. Por un lado, por motivos externos, en el comercio internacional ha caído la incidencia de políticas proteccionistas, han aparecido nuevos actores y eso ha dinamizado los precios, tanto de los productos como de los bienes de producción. La carne ha liderado este cambio, que se ha transformado en aumento de inversión, de uso de tecnología y de productividad. Pero todo esto dado dentro de un marco de, por un lado, políticas de apertura y estables que esperamos se mantengan, y por otro, de una permanente  actitud de mantener muy clara nuestra imagen país. Tiene que ver con estatus sanitario, principalmente, pero también en una seriedad en el aspecto comercial, en el momento de atender a nuestros clientes. Esto hizo que muchos clientes volvieran y quisieran seguir siendo clientes de Uruguay, y esto hace que hoy tengamos acceso a muchos mercados. No los estamos usando todos, no nos da para atenderlos a todos, pero ha sido una muy buena experiencia que, suponemos, dado el entorno de que población mundial  y poder adquisitivo de la misma crecen, es auspicioso para la producción de alimentos y en particular, cuando hablamos de carne, que es una fuente de proteínas muy valorada, en los mercados de mejor poder adquisitivo, vemos en el largo plazo un horizonte favorable.
-Su país, además, goza del estatus de país libre de aftosa sin vacunación…
-Bonica: Uruguay hoy cuenta con una situación muy buena porque somos aceptados en ese sentido, entonces no tenemos restricciones de mercado, pero tenemos la seguridad de estar vacunando y no volver a cometer los errores que nos llevaron a tener los brotes de aftosa que tanto nos dolieron.
-¿Y por casa, cómo andamos?
-Fernando Fortuny: Desde el año 2005, la Argentina se dedicó a tomar medidas desacertadas en relación a la ganadería, que trajeron como consecuencias la caída del stock de más del 15 por ciento en la última campaña de vacunación anti aftosa. Creo que no tiene sentido hoy ponerse a hacer una enumeración de todas esas medidas desacertadas. Lo que sí vemos es que tenemos una gran oportunidad de corregir esto, ya que el precio se encargó de darnos la razón. Es un deber de los ganaderos argentinos recomponer el stock y mejorar obviamente todos los índices reproductivos, que por una cuestión de falta de competitividad e inversión, se han ido cayendo. Así que para Argentina yo veo esta situación como una inmensa oportunidad que no tenemos que desaprovechar. Así que tenemos que invertir en genética, tenemos que invertir en praderas, y volver a lo que alguna vez hemos sido, y creo que va a ser bueno para los argentinos y también para que podamos ocupar un lugar en el mundo que hoy hemos perdido dentro del contexto de países exportadores.

PENSAR EN BLOQUE

-¿Es demasiado prematuro pensar que a mediano plazo, como bloque, se pueda estandarizar un producto homogéneo en todos los países, que sea identificable como marca Mercosur?
-Pedretti: Yo creo que, en este sentido, Paraguay está más atrasado que países como Argentina y Uruguay, que son países exportadores de mucho tiempo, de mucha data y peso. Entonces, como mencioné, después de la unión público-privada, cuando el ganadero se involucró totalmente en diseñar también y aportar para la política pecuaria del país, eso hizo que cambie la mentalidad. Nosotros mismos, los ganaderos, comenzamos a exigir a nuestros colegas la vacunación. Y una vez que se superó el problema de la aftosa, el ganadero pudo pensar en invertir en algo más allá que sobrevivir. Porque antes sobrevivíamos, y de ahí empezamos a invertir fuertemente en genética, en pasturas cultivadas. En pasturas normalmente utilizamos semillas o mudas del género Brachiaria, Setaria o Pangola, en campos que se fueron abriendo, recuperando muchísimas áreas de ex cultivo agrícola o ex pasturas. Entonces nutrición, más genética y más correcta mineralización hizo que pudiéramos tener un crecimiento en la retención de hembras, y obviamente eso se volvió rentable para el ganadero paraguayo. Hoy en día, ese ganadero paraguayo está convencido de apostar por pasturas, por sanidad, por genética, y eso se va diseminando en una cascada positiva.
– Bonica: Cuando hablamos de Mercosur, es lógico pensar que podemos tener ventajas comparativas cuando negociamos contra otros bloques, en especial la comunidad europea. Y en esta negociación intervendrían, aparte de la carne, otros productos, en reciprocidad. Sin dudas, el Mercosur tiene asimetrías que no hacen atractivo a la comunidad europea encarar negociaciones en este sentido. Entonces, hoy vemos que hoy tenemos más limitantes en el Mercosur que aliados en este sentido. Sería bueno revertir esta situación.
-Fortuny: En eso de establecer estándares similares que puedan corresponderse entre todos los países, yo creo que la genética en todos los países avanzó, y creo que todo el mundo acepta la oferta de carne Mercosur, sin restricciones. Entonces, ya tenemos estándares sanitarios similares, que habría que ajustar, obviamente, y si pudiéramos conseguir un estándar de calidad de carne yo creo que sería un buen factor para que el bloque pueda tener una oferta homogénea. Yo creo que es posible, pero hay muchas cosas que tenemos que trabajar en el Mercosur, y muchas desigualdades que creo que hay que ajustar previamente.
-Pedretti: ¡Fuera del sector ganadero, eh!
-Fortuny: Fuera del sector ganadero, claro.
-Bonica: Estamos hablando de patentes, de propiedad intelectual, de temas industriales, que intervienen en nuestro sector. Si queremos negociar en grande, tenemos que estar bien y homogeneizados en grande, también.