La industria minera está siempre atenta a las buenas oportunidades de negocios que representen poca inversión y buenas ganancias, despreocupándose por el daño en el medio ambiente que generen. El Ministerio de Minería de la Nación ve con buenos ojos la idea de empresas nacionales y extranjeras que quieren reactivar viejos yacimientos que fueron abandonados hace muchos años y volverlos productivos con la tecnología actual.

La clave está en que para volver a reactivar una antigua mina se necesita poca inversión y pocos trámites para hacerlo. San Juan tiene yacimientos del siglo XIX que en su momento fueron abandonados y que con la nueva tecnología extractivista podrían dar ganancias en poco tiempo. La historia minera en esta provincia es larga y también sus problemas de contaminación. Desde la Secretaría de Minería provincial no desmintieron los rumores y de no mediar obstáculos, viejas minas volverán a tener actividad, el caso que más suena es el de la mina Hualilán.

En 1872 capitales ingleses llegaron a extraer más de 200 toneladas de oro de Hualilán, el pueblo y su mina sufrió la fiebre del oro, pero el yacimiento se agotó y el pueblo hoy es uno más de los lugares olvidados de la provincia. Esta mina, según estudios preliminares, podría guardar algunos secretos, es decir, más oro. “Actualmente no puedo brindar más información por una cuestión de secreto profesional y respeto a las demás empresas y a la Secretaría de Minería. Este fenómeno se genera debido a que el mercado minero se retrajo luego de Pascua Lama, y en mi opinión personal, las empresas se dieron cuenta que es mejor tener los huevos en diferentes canastas y no todos juntos en una sola”,  explicó en forma clara, Marcelo Maidana, Secretario Técnico del Ministerio de Minería.

Debemos tener en cuenta que hoy la tecnología permite aprovechar los recursos minerales que anteriormente se dejaban de lado porque no eran rentables. Proyectos como Hualilán y muchos otros no necesitan inversiones descomunales, estamos hablando de entre tres y cinco millones para poder trabajar. A su vez, no poseen más de 200 mil onzas de mineral. Sin embargo, de entrar nuevamente en funcionamiento se reactivaría un sector importante que generaría mano de obra”, graficó el plan de la empresas.

El funcionario explicó que la reactivación de las viejas minas no generará muchos puestos de trabajo, pero que permitirá a las empresas ganar dinero, hasta que “los megaproyectos metalíferos de alta cordillera entren en actividad“. Cada vez con menos licencia social, la minería -amparada por el gobierno nacional y en particular, el provincial- debe buscar huecos dónde desarrollar su trabajo contaminante.

Muchas de estas viejas minas están en Jáchal, donde Barrick Gold tiene la controvertida mina Veladero, que está ubicada en zona de glaciares y que produjo derrames que contaminaron nacientes de ríos. La Asamblea Jáchal No Se Toca se halla en estado de alerta porque la reactivación de viejas minas provocarían nuevos focos de contaminación. Huachi es un acuífero que se halla alrededor de muchos de estos proyectos que las empresas quieren recuperar. “Salvemos Huachi” es una campaña que han lanzado para alertar sobre la inadecuado de volver a operar estos sitios abandonados.

“A nosotros como Estado si nos interesa, porque desde mí óptica, prefiero ver el vaso siempre medio lleno a verlo medio vacío. Son zonas que quizás con un año de trabajo pueden empezar a ser rentables”, sentenció Maidana.