A principios de año con la apertura de las importaciones que otorgó el gobierno nacional, las 17 fábricas de Misiones que trabajan la madera y que emplean a 1200 personas supieron que el escenario iba a ser difícil. Con la llegada del segundo semestre la presencia de madera brasilera, más barata, obligó a reducir las jornadas de trabajo y a despedir trabajadores, estas medidas sembraron la incertidumbre a todo un sector que genera movimiento a toda la provincia.

Las caídas en las ventas por la presencia dominante de madera de Brasil a menor costo está resultado un problema muy grave para la industria maderera. 

Los empresarios cuando inició el año comenzaron a hacer reuniones con funcionarios del gobierno provincial para que hagan gestiones con el ejecutivo nacional para que revea esta desición de abrir la importanción a terciados y compensados fenólicos, dos de los productos que más producen y venden las fábricas de Misiones.

Las importaciones, lejos de bajar, han aumentado, en Junio entrearon al país 7.000 metros cúbicos de madera, más del doble de lo que se autorizaba en años anteriores. La industria provincial no puede competir con la llegada de estas maderas con un precio tan bajo. 

La demanda del mercado interno nacional es de 15.000 metros cúbicos mensuales, aunque este número bajó debido a la caída de la actividad económica, en especial en lo que se refiere a la construcción. Especialistas remarcan que la demanda real en la actualidad es de 12.000 metros cúbicos mensuales, por lo tanto, más de la mitad de la madera que se usa en el país ya no sería nacional.

Cuando estos números se llevan a la realidad, el escenario es oscuro e incierto: sin posibilidad de vender, las empresas deben despedir trabajadores. En junio la empresa “Coama Sud América” de Eldorado (Misiones) despidió a 50 trabajadores y hace unos días atrás “Placas Rivadavia” de la localidad de Dos de Mayo tuvo que deshacerse de 12 empleados. Varias empresas de la región, ya han avisado, que están estudiando idénticos procederes.

Aquellas que aún conservan su planta de trabajadores han tenido que reducir las jornadas de trabajo, con la caída de los salarios de los trabajadores. El recorte va desde el 30 al 50% en la jornada laboral. De esta manera, una economía regional se va apagando y su desaparición va esfumando sueños y aumentado el número de desocupados que engrosan las estadísticas de un país que se resiente por políticas que no protegen el trabajo nacional.