Foto Germán Pomar (Télam)

Tal vez sea una ironía del destino: el Estado que se preocupaba por asesinarlos, que los masacró en 1934 en Napalpí y cargó contra ellos en Zapallar, en 1933, fue el encargado de dar la noticia: en El Impenetrable chaqueño vive una mujer que tiene 115 años. Se trata de Martina Palacio, sobreviviente de esas dos series de asesinatos masivos que intentaba terminar con la población aborigen de esa región para quedarse con sus tierras.

El presidente del Instituto de Vivienda del Chaco, Domingo Peppo, conoció a la anciana en una recorrida por pueblos y parajes. Los familiares de Martina Palacio dicen que aunque la registraron siendo adulta, la abuela ronda los 115 años. Por entonces, el Chaco ni siquiera era considerada una provincia argentina.

El funcionario recorrió varias localidades y visitó Nueva Población para entregar viviendas a aborígenes, sin imaginar que encontraría a Martina, quien vive junto con sus hijos, nietos y otros familiares. “La encontré muy bien a doña Martina, fue una muy grata sorpresa”, contó Peppo tras visitar ese poblado que desde hace más de un centenar de años es habitado por integrantes del pueblo wichí.

Doña Martina no es la única aborigen longeva del Chaco; Pedro Balquinta, quien pertenece al pueblo moqoit o mocoví, vive en el paraje Las Tolderías, próximo a Charata, municipio ubicado en sudoeste de la provincia y a 273 kilómetros de esta capital. El pequeño poblado en el que vive Martina integra el ejido municipal de Nueva Pompeya, distante 466 kilómetros de la capital chaqueña.

Un integrante de la Unidad Fiscal Federal de Derechos Humanos de Resistencia -Diego Vigay- le tomó declaración a Pedro Balquinta sobre esos acontecimientos, junto a la colaboración de familiares y representantes originarios, con el objeto de promover la investigación sobre crímenes de lesa humanidad en la justicia federal.

Casi inaccesible

Peppo dijo que al lugar se llega solo con guía. “Hay caminos que solo son conocidos por quienes transitan por esa zona con cierta frecuencia. La decisión de recorrer el Chaco profundo puso a doña Martina en mi camino”, se alegró el hombre del gobierno chaqueño.

Martina no habla castellano; maneja sólo el dialecto de su etnia. Por eso es que la comunicación debió tener a sus hijos como traductores. El equipo de la gobernación tomó nota de la información y dialogó con los familiares para asegurar la continuidad de los beneficios que recibe a través de los organismos estatales, ya que Martina percibe una pensión nacional.

Hace unos años falleció Melitona Enrique, una sobreviviente de la masacre de Napalpí. Tenía 107 años. Por suerte, su historia quedó documentada por el periodista Pedro Solans, que la inmortalizó en “Crímenes en sangre”. La historia de Melitona, una hermosa aborígen toba qom, es crucial porque gracias a ella el estado chaqueño pidió disculpas públicas por esos crímenes.

Okawa se llamaba la anciana japonesa nacida en 1898 que el pasado 27 de febrero asumió el récord a la longevidad femenina tras la muerte, el pasado enero a los 115 años, de otra japonesa, Koto Okubo. Pero con el hallazgo de Doña Martina, y de poder comprobarse su edad, la abuela chaqueña de la comunidad wichí estaría en la cima del podio que mide a la persona más anciana del mundo.