Silvina Batakis habla de su lector favorito, de la restauración de sillones antiguos del despacho de su ministerio, de las volutas caprichosas de las puertas, de la pared -hoy blanca- que tendrá palabras literarias. Batakis es así: una ministra de economía que no sólo se ocupa de los números, sino también del arte.

La intención era intervenir las paredes del ministerio, todas. Soñaba con que tuvieran sus colores favoritos: el violeta, el turquesa y el naranja, pero como una ley impedía esas obras en un edificio público, Batakis se unió con la asociación civil El Puente y el Consejo Federal de Inversiones (CFI), para armar el primer Concurso Provincial de Murales, dirigido a artistas visuales y colectivos de artistas que estén asociados centros comunitarios, culturales, barriales y escuelas de arte residentes en el territorio bonaerense. 

“Después de la inundación la ciudad quedó triste, por eso también queríamos intervenir este edificio con colores y con un concepto fuerte desde lo colectivo”, dice la ministra, sentada en el salón principal de su ministerio. “Nosotros no vemos a la economía relacionada sólo con lo financiero. Para nosotros -la incluye a Jimena Villegas, su Jefa de Gabinete- la economía debe tener un compromiso social. Por eso tuvimos la idea de que este edificio del ministerio sea un espacio agradable para la gente que trabaja aquí y para quienes pasen por el edificio; eso se transmitió a través de los murales”, completa Batakis.

Confiesa que nunca fue hábil con las manualidades. Hace dos décadas hizo un cenicero que el profesor de plástica confundió con un plato. Rápida, lo modificó por un lapicero, pero no entraban las lapiceras. “Me resulta más fácil escribir. Me dan pena las palabras que están en desuso y van camino a perderse. A veces escribo algo a raíz de esa palabra: algo literario o un texto técnico. Por esa preocupación que tengo por las palabras, a los chicos de prensa, los vuelvo locos”, admite con la vista puesta en Claudio Berlier, su jefe de prensa, que sonríe en silencio.

“Que el Ministerio fuera un vínculo cultural con la gente, sobre todo en estas calles que están medio olvidadas. Queríamos que las paredes del ministerio contuviera un modo de expresión que no sólo sea de bronca, sino de las cosas buenas que se pueden generar desde el Ministerio”, dice Batakis.

Para eso, María Ibarlín, de la ONG El Puente, impulsó la convocatoria con una premisa: llegar a toda la provincia. “Tuvo una repercusión espectacular, con 40 proyectos de toda la provincia, incluso de una unidad penitenciaria (la de Trenque Lauquen). También se presentaron individuos y colectivos de arte de toda la provincia, eso nos alegró mucho”, cuenta Ibarlín. “Tiene que ver con pensar en una ciudadanía alegre, que piense en lo colectivo -continúa María- el trabajador tiene que asumirse protagonista de las cosas que están pasando”. 

El museo en la calle

Afuera suenan las bocinas del mediodía. Los ruidos llegan a la mesa en la que además está Pablo Motta, uno de los artistas ganadores del concurso. “El concurso pagó los materiales, el flete, la pintura, el cartón, los pinceles, el armado, todo”, aclara Pablo Motta, que firmó como Motteka -su apodo- el mural llamado “Entrelazados”, ubicado sobre la Avenida 7. El mismo Pablo habla sobre la técnica del grafeado, en la que se trabaja con capas de cemento y ferrite a partir de las cuales se va tallando como quien talla arena en el mar. “¿Eso se puede hacer acá?”, le pregunta Batakis. “Absolutamente”, responde Pablo. Batakis sonríe y explica: “El edificio tiene paredes muy lindas”.

Eso será en el futuro. Por ahora se pueden ver el mural de Lucía Quenard y Nadia Pablovsky, instalado sobre Avenida 7, se llama “Construyendo lazos” y es una obra de vivos colores que representa las diversas realidades que se unen en la provincia. Sus habitantes y su vínculo con el entorno atraviesan los dos paneles mezclándose en una trama, una red que los relaciona, no sólo como pares entre sí, sino también con la naturaleza. 45, se desarrolla en dos paneles, en donde se ven trasparencias y las manos puestas sobre los cultivos.

La obra de calle 46, hecho por Cristóbal René Peralta y el colectivo de la Escuela de Arte de Mercedes, trabajó con la idea de que al oeste del Gran Buenos Aires se presenta un crisol de culturas donde la creatividad y la solidaridad se ponen en juego: se llama “La dignidad del trabajo comunitario” y narra la cooperación entre mujeres y hombres, con ellas en la ayuda en la construcción de la vivienda.

Los temas propuestos por los artistas fueron varios: trabajadores de la provincia; diversidad geográfica y pluralidad cultura; Buenos Aires y el puerto, el mar, el río; la cooperación entre los hombres y mujeres; la múltiples generaciones que conviven en la provincia. Ganaron “Unión de fuerzas” de Maximiliano D’Etorre Negri (de general Lavalle), ubicado sobre la calle 45; “Entrelazados”, Pablo Motta, de City Bell; la obra de Cristóbal René Peralta y el colectivo de la Escuela de Arte de Mercedes; y el Colectivo Circunvalación de La Plata, integrado por Lucía Quenard y Nadia Pablovsky.

“Todo el tiempo estamos consumiendo arte, en la calle, en las redes sociales. La primera idea de la ministra era pintar todo el Ministerio de Economía, desde arriba hasta abajo. Era una buena idea, pero no se podía desde lo legal intervenir un edificio histórico como éste”, dice el muralista Pablo Motta. “Ir a un museo no es para todos. Y no se trata sólo de dinero, sino de prejuicios. Hay mucha gente que por temor no se acerca. Y nosotros pensamos en hacer algo para acercar eso a la gente. Vivimos en una ciudad que a veces está enojada o triste. Estas obras también ayudan a que seamos un poco más felices y, sobre todo, a que pensemos en colectivo”, dice Batakis.

El arte de todos

Batakis habla y ríe profusamente. Camina con El Federal por los pasillos del ministerio. Saluda a todos con un beso y les pregunta cómo andan. Nos lleva al museo del Ministerio, donde hay una bodega de película, una muestra con los desaparecidos ex empleados del Ministerio de Economía y otra pared en donde están los legajos originales con dos célebres que también pasaron por allí: Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.

“Silvina se arriesga a un montón de cosas”, dice María, la referente de la ONG El Puente. La idea es, en el futuro, hacer un concurso con escritores bonaerenses que aporten sus textos para -técnica de arte mediante- dejarlo plasmado en las paredes. “Ver una pintura linda alegra el alma, lo mismo me pasa cuando lees una frase linda”, dice la ministra.

“Está la idea de que el estado, lo público, no es de nadie y nadie lo cuida. Nosotros queremos afirmar la idea de que el estado es de todos y todos tenemos que cuidarlos. Es complejo revertir eso”, acota Jimena, la jefa de asesores del Ministerio. “Por eso nos animamos a pesar del miedo a que se los dañe. Pero apostábamos a que alguien sea el primero en decir ´esto es de todos´”, completa Batakis.

Alguien escribió en el perfil de Facebook de la ministra: “Gracias por alegrarme la vista”. Lo dice porque el cuadro, donde hay un arlequín de pies gigantes haciendo equilibrio en un mar de colores, da a la ventana de su casa. Ese mensaje es la prueba de cómo sirve el arte a la vida. Cómo le sirve alguien que ahora mira la vida de otro color.