Los científicos de nuestro país representan el 50% de los 24 que fueron designados nuevos miembros y que fueron distinguidos por su trayectoria y el impacto de sus avances científicos. Realizan estudios centrados en la genética del Alzheimer, terapias del cáncer de cerebro, comunidades de bacterias, descontaminación con técnicas nanotecnológicas y evolución tectónica de los Andes, entre otros temas.

Dos investigadoras de la Fundación Instituto Leloir (FIL), Laura Morelli y Ángeles Zorreguieta, cuyas líneas de investigación se centran en Alzheimer y microbiología molecular respectivamente, integran la lista de distinguidos.

“Uno de los fines de la ACAL es la integración de América Latina y el Caribe a través de la cooperación científica”, señala Morelli, investigadora principal del CONICET e integrante del Laboratorio de Envejecimiento Cerebral y Neurodegeneración de la FIL, quien fue pionera en establecer en Argentina colonias de animales transgénicos que sirven como modelo de enfermedad de Alzheimer y pudo demostrar sus ventajas y limitaciones para la búsqueda de posibles tratamientos. Morelli también integra un grupo de trabajo multidisciplinario que logró caracterizar genéticamente a más de 1500 pacientes y controles argentinos.

Zorreguieta, jefa del Laboratorio de Microbiología Molecular y Celular de la FIL, directora de la FIL e investigadora principal del CONICET, afirmó: “La colaboración a todo nivel y la integración del conocimiento potencian las capacidades científicas y tecnológicas de la región y permiten desarrollar proyectos multidisciplinarios en temáticas de interés común”.

La investigadora, quien también es profesora de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, realizó su trabajo de tesis doctoral en la FIL (antes Fundación Campomar), sobre la biosíntesis y genética de polisacáridos bacterianos, bajo la dirección de Luis Federico Leloir, premio Nobel de Química de 1970. Introdujo en el país el concepto de “comunidad de bacterias”: con su grupo ha descrito mecanismos biológicos que median la cohesión, la adhesión y la formación de biopelículas bacterianas, un proceso que, por ejemplo, influye en la infectividad del agente causal de la brucelosis.

Otra de las nuevas incorporaciones es la de Karen Hallberg galardonada con el Premio Internacional L’Oreal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia” de 2019. Física teórica, egresada y docente del Instituto Balseiro, investigadora del CONICET en el Centro Atómico Bariloche y con posdoctorados en el Instituto Max Planck, en Alemania, Hallberg desarrolla junto a su equipo métodos numéricos de avanzada basados en información cuántica para el cálculo de propiedades electrónicas y magnéticas de materiales novedosos complejos, como superconductores de alta temperatura crítica o materiales ferroeléctricos, con aplicaciones en la medicina, las comunicaciones, la electrónica y la computación cuántica.

Otros investigadores incorporados a la ACAL son María Castro y Pedro Lowenstein, una pareja de científicos argentinos que estudia tumores malignos de cerebro (gliomas) en la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, y cuyos avances han conducido a las primeras fases de ensayos clínicos. La distinción “me permitirá interaccionar con colegas de otros países de Latinoamérica, implementar proyectos conjuntos y promover a mujeres científicas”, declaró Castro, egresada como bioquímica de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata.

Otra incorporación es la de la doctora en bioquímica Cecilia Bouzat, egresada de la Universidad Nacional del Sur (UNS), directora del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Bahía Blanca (INIBIBB), que depende de la UNS y del CONICET. En su laboratorio, busca identificar nuevos compuestos con potencialidad terapéutica en enfermedades neurológicas y parasitarias. “El desarrollo de la actividad científica y de sus aplicaciones es esencial para el crecimiento económico, cultural y social de los países”, afirmó Bouzat.

Marta Litter, doctora en química de la UBA y profesora en el Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental (3iA) de la Universidad de San Martín y del CONICET, investiga el empleo de materiales nanotecnológicos para descontaminar recursos hídricos afectados por arsénico, plomo y otros elementos. También se sumó a la Academia.

El geólogo Víctor Ramos, director y organizador del Instituto de Estudios Andinos Don Pablo Groeber en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, trabajó y estudió la evolución tectónica de la cordillera desde Venezuela hasta Tierra del Fuego, con colegas de varios países.

Otros investigadores argentinos que también fueron incorporados este año a la ACAL son Ruth Rosenstein, del Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos (CEFyBO), dependiente de la UBA y del CONICET; Gabriel Mindlin, un físico de la UBA y del CONICET que estudia los mecanismos físicos y neuronales involucrados en el canto de las aves.; y Carlos Rapela y Luis Spalletti, del Centro de Investigaciones Geológicas que depende de la Universidad Nacional de La Plata y del CONICET.

Fuente: Agencia CyTA-Fundación Leloir